Tras su designación, el funcionario apuntó a reforzar la prevención, ampliar el acceso territorial y trabajar con jóvenes desde los 12 años
Roberto Padilla asumió formalmente como nuevo ministro de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de la provincia de Misiones. Si bien ya se desempeñaba como subsecretario del área, ahora liderará la cartera con mayor capacidad de decisión y bajo un contexto complejo: el consumo problemático de sustancias comienza cada vez más temprano.
En diálogo con el programa “El País de la Libertad” de Radio Up, Padilla describió su mirada sobre la situación actual y adelantó sus prioridades como ministro. Una de las alertas que puso sobre la mesa fue el descenso sostenido de la edad de inicio en el consumo de sustancias: "Hoy tenemos casos de niños de 12, 13 años. Se han detectado casos a los 11, que si bien son excepcionales, son alarmantes", advirtió.
Reconoció que el problema excede a Misiones y que es una problemática social y global, pero remarcó que en la provincia hay herramientas institucionales para abordarla: "Misiones cuenta con esta cartera, con un gran equipo y con la oportunidad de reforzar la cercanía con las personas".
Padilla enfatizó que su gestión buscará fortalecer dos ejes principales: la prevención y la asistencia. “El gobernador nos pidió cercanía, estar cerca de la gente. No esconder la realidad, porque saber dónde estamos parados ordena y orienta la gestión”, explicó.
Red, contexto y familia: una mirada integral
Uno de los conceptos más potentes del nuevo ministro es que el trabajo no puede limitarse a lo institucional. Según dijo, el acompañamiento familiar y comunitario es tan importante como la intervención profesional: “Podemos hacer un gran trabajo desde el Estado, pero si no trabajamos el contexto al que ese menor vuelve, se hace muy difícil. Solo es difícil salir. Solo con ayuda profesional también es difícil. Hay que generar espacios comunitarios, que la persona encuentre a alguien en quien apoyarse".
En ese sentido, Padilla destacó la necesidad de construir redes verdaderas de contención, donde cada institución —salud, educación, municipios, organizaciones civiles— comprenda su rol en un sistema articulado: “La red no significa hilos sueltos. Funciona cuando hay contacto entre las instituciones y cada una entiende que puede hacer un aporte”, sentenció.
Territorialidad y enfoque poblacional
Consultado sobre las zonas donde más se requiere presencia estatal, Padilla respondió que las ciudades con mayor densidad poblacional están entre las prioridades: “Posadas, Oberá, Eldorado, Puerto Rico, Iguazú y San Vicente son municipios que hay que atender con mucha atención”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que el consumo atraviesa a toda la sociedad: “No hay un fragmento social específico que padezca esta situación. Es transversal”, y agregó que también en municipios más pequeños se detectan consumos problemáticos.
Por eso, una de sus metas es avanzar en la territorialidad, para que las personas no tengan que viajar hasta la capital provincial en busca de asistencia: “Tenemos que ampliar la oferta de dispositivos locales en los municipios, trabajar en conjunto con el área de salud y otros ministerios para facilitar el acceso a ayuda”.
Una gestión con compromiso personal
Finalmente, Padilla se refirió a su designación al frente del ministerio. Dijo que si bien no lo esperaba, trabajaba con compromiso desde el comienzo: “Uno trabaja y siempre da lo mejor. Entiendo que estas decisiones también tienen que ver con una visión de gestión, con los perfiles que se van buscando para determinados momentos”, reflexionó. Y concluyó: “El cargo es una parte. Lo más importante viene después, con el compromiso del día a día. Y sobre todo, entendiendo que uno solo no puede hacer nada sin el equipo que lo acompaña”.



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