En noviembre de 2024, el intendente de la ciudad paraguaya de Puerto Irala, Derlis Benegas, anunció que se cumpliría un anhelo de la comunidad tanto de la localidad que el gobierna, como de Puerto Libertad en Misiones, Argentina. Era nada más y nada menos que el inicio del servicio de la balsa internacional que cruce las aguas del Paraná.
Pasaron cinco meses y hubo novedades, de las buenas pero también de las malas que impiden la habilitación del servicio regular de balsa para el cruce.
La buena es que Cancillería argentina confirmó que no hay obstáculos para el servicio regular de transporte de pasajeros, vehículos y carga. De hecho, hay una empresa que está esperando poder iniciar las operaciones regulares: es Macuco Ecoaventura y Navegación S.A. para las embarcaciones denominadas AFS 1 y la balsa Rainha Irala.
“Representa un avance significativo para la integración fronteriza, beneficiando al departamento de Alto Paraná y la provincia de Misiones con mayor conectividad, lo que agilizará el comercio, fomentará el turismo y facilitará el traslado de residentes y trabajadores entre ambos países”, según Patricio Ortega, director de la Marina Mercante, del Ministerio de Obras Públicas paraguayo.
Cansado que le digan que puede funcionar, pero en la práctica no se puede poner en marcha, el intendente reveló que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) exige una infraestructura portuaria que no tiene ningún puerto fronterizo entre Paraguay y Misiones.
“El verdadero problema radica en la exigencia de la Aduana de Argentina para la instalación de su oficina de control en el puerto”, acusó el jefe comunal.
Benegas manifestó que ARCA (ex AFIP) no está de acuerdo con que la oficina funcione en un contenedor, como existe en el lado paraguayo y quieren una estructura mejor, con un tinglado para instalar su scanner.
“La prefectura de Puerto Iguazú no dispone de los recursos para la construcción de un local para la Aduana y, mientras eso no tenga solución, seguiremos esperando”, dijo Benegas.



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