Las redes sociales han transformado la manera en que nos comunicamos, pero también han dado lugar a discursos de odio, nuevas formas de acoso y presiones que afectan gravemente a los más jóvenes.
La psicóloga y especialista en ciberdelitos Daniela Gasparini, dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up 95.5 y analizó el impacto de la era digital, donde advirtió sobre los riesgos de estos espacios virtuales. “Ya no podemos pensar que nuestra vida real es la vida física”
Gasparini destacó cómo la virtualidad ha modificado la manera en que interactuamos. “Nosotros ya no podemos pensar que nuestra vida real es la vida física y la escuela es solamente la escuela”, afirmó. En este nuevo escenario, los problemas que antes parecían exclusivos del mundo real, como el bullying, ahora tienen una dimensión digital.
“El bullying es algo que sucede en las escuelas, ¿no? Bueno, bullying, escuela… Pero ahora también existe el ciberbullying”, explicó. “Los chicos están en su casa, no están en un lugar inseguro, pero las redes sociales hoy son un lugar inseguro para los chicos”.
El impacto de los discursos de odio en las redes
Uno de los temas más preocupantes que expuso la psicóloga es la velocidad con la que los discursos de odio se instalan en las redes. “Los discursos que se van instalando lo hacen a una velocidad tremenda, inimaginable, incalculable, porque es todo totalmente potenciado en una generación que es post-pandémica”, afirmó.
La influencia de ciertos discursos es tal que incluso pueden derivar en hechos de violencia extrema, como lo expuesto en la nueva serie de Netflix “Adolescencia”: “La serie se trata de un nene de 13 años que asesina a una nena de 13 años, y eso es resultado de discursos que se instalan para poder reforzar mandatos patriarcales”, señaló.
Estos mandatos, según Gasparini, refuerzan la idea de que “un varón tiene que tener determinadas características” y que solo aquellos que cumplen con esos estándares “valen”. En este sentido, explicó que estos mensajes están vinculados con comunidades en internet que promueven la misoginia y el desprecio hacia las mujeres.
“Los chicos no solo pueden transformarse en violentos, sino también en femicidas”
Gasparini advirtió sobre la creciente influencia de figuras como Andrew Tate. “A ese 80 % de chicos que no entran en el grupo de los ‘ganadores’ les hacen creer que son unos fracasados, les llenan la cabeza pensando que no sirven para nada, que nunca van a ser gustados por una chica, que nunca van a tener novia”, explicó.
El problema es que estos discursos no quedan solo en el ámbito digital. “Después les dicen que la culpa de eso la tienen las mujeres”, agregó. “Esos chicos que se construyen en ese discurso y que son influenciados por influencers misóginos, no solo pueden transformarse en violentos, sino que pueden convertirse en misóginos y también en femicidas”.
“No es que los chicos no hablen, es que no tienen espacio para hacerlo”
La psicóloga también remarcó la necesidad de prestar atención a lo que viven los adolescentes. “Los chicos tienen un montón de emociones que por ahí nadie está viendo como adulto”, sostuvo. “Esas escenas las ves en la casa, las ves en la escuela, como los chicos pasan, hacen, deshacen, se mueven, se muestran y nadie los está mirando”.
Gasparini destacó que la invisibilidad de los jóvenes no significa que no quieran expresarse. “Nos falta escuchar a estos pibes, porque estos pibes no es que no hablan, no es que son mudos, que no pueden expresar lo que sienten”, dijo. “Es que a veces no tienen el espacio para hacerlo, porque estamos mirando para otro lado, porque estamos llenos de rutinas, porque estamos estresados, porque bueno, son adolescentes y bueno, ¿qué querés? Para que se calle un poco que use la computadora. Bueno, no”.
Los mandatos de masculinidad y el rol de la familia
Gasparini también subrayó cómo los estereotipos de género juegan un papel importante en la construcción de estas violencias. “No llores porque sos un maricón. Andá a jugar al fútbol porque bailar es de nenitas. Hacé boxeo que te va a formar bien porque vos tenés que ser machito y no te tenés que dejar pegar por otro nene, si no, sos un maricón”, enumeró.
Además, hizo énfasis en cómo estos mensajes afectan a las niñas. “A las chicas les dicen que no pueden gritar, que no pueden tener carácter fuerte porque eso es de varón. Que no pueden jugar al fútbol porque si no son unas machonas. Que no pueden estar de la mano con las amiguitas porque si no son tortas o lesbianas, como si eso fuera un problema”.
La exigencia de ciertos estándares también tiene consecuencias graves. “A las chicas les dicen que tienen que ser flacas y estar a la moda. Y eso es un problema, porque después vienen los trastornos de alimentación, vienen los trastornos de ansiedad, los trastornos depresivos, vienen los insomnios, las dificultades para poder concentrarse en la escuela, viene la frustración y la poca tolerancia a la frustración”.
Un llamado a la acción
Para la psicóloga, el problema no solo está en las redes, sino en la naturalización de ciertas conductas por parte de los adultos. “Estamos naturalizando que una nena de 13 años nos pida hacerse botox en los labios para ser igual a una cantante, o naturalizamos también que un nene de 13 años esté en un gimnasio, haciendo aparatos, levantando pesas cuando está en pleno desarrollo”.
Por eso, Gasparini insistió en la necesidad de frenar estos discursos desde la familia y las instituciones. “Si no le ponemos un ojo a esto, no lo frenamos, no lo hablamos en las escuelas, no lo hablamos en las casas, el Estado no hace nada, vamos a lamentarlo en poco tiempo”, advirtió. “Porque estos nenes van a crecer y van a ser adultos”.
Con un mensaje contundente, la psicóloga cerró con una reflexión que invita a la acción: “Hay que romper con eso”.
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