Personas desconocidas causaron destrozos en la escuela N° 862, ubicada en la zona de las 2.000 Hectáreas en Puerto Iguazú. Rompieron ventanas, paredes y quemaron materiales. La policía investiga los hechos y las clases fueron suspendidas hasta nuevo aviso.
Un grupo de desconocidos ingresó a la Escuela N° 862 de las 2.000 Hectáreas en Puerto Iguazú y causó graves daños en las instalaciones. Los responsables destruyeron ventiladores, rompieron ventanas y paredes, y hasta quemaron materiales en el interior de las aulas. La policía se encuentra en el lugar realizando las pericias correspondientes, mientras los docentes verifican si hubo robos.
Según trascendió, fue la directora de la institución, Isabel Mendoza, quien informó a los padres de los alumnos sobre la frustrante situación y la suspensión de las clases debido a los daños sufridos. Según sus declaraciones, los atacantes intentaron ingresar a la dirección de la escuela, pero no lograron forzar la ventana. “Es muy triste ver todo destruido. Rompieron y quemaron, pero no vemos que falte nada”, expresó.
El ataque dejó a cientos de niños sin acceso a la educación, generando preocupación entre las familias de la comunidad. Vecinos y padres lamentaron el hecho, resaltando la importancia de la escuela, que no solo brinda formación académica, sino también desayuno y almuerzo a los alumnos.
Gabriela Gómez, madre de un estudiante, expresó su malestar ante la situación. “Nos da mucha bronca. Rompen todo y parece que no les importa nada. Para nosotros, cada silla es importante”, afirmó. También reclamó mayor seguridad en la zona y patrullajes más frecuentes para evitar nuevos hechos delictivos.
Este no es el primer incidente registrado en el área, donde se han denunciado robos con frecuencia en los últimos meses. Los vecinos sostienen que la falta de vigilancia facilita este tipo de ataques y piden medidas urgentes para resguardar el establecimiento.
Las autoridades educativas y policiales trabajan en la investigación para identificar a los responsables. En paralelo, la comunidad educativa busca recuperar lo dañado para que los estudiantes puedan volver a las aulas lo antes posible.
La suspensión de clases afecta no solo el aprendizaje, sino también la rutina de muchos niños que dependen de la escuela para recibir alimentación diaria. Los docentes y directivos evalúan alternativas para garantizar la continuidad de las actividades.
El hecho generó indignación y preocupación en la comunidad. Padres, vecinos y docentes insisten en la necesidad de mayor seguridad para evitar que este tipo de ataques se repitan en la zona rural de Puerto Iguazú.



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