El traslado de dos osos pardos y una tigresa marcó el inicio formal del operativo internacional que reubicará a más de 60 animales del ex Zoológico de Luján en santuarios especializados. La intervención representa un cambio de paradigma: dejar atrás décadas de encierro y exhibición para avanzar hacia un enfoque de reparación y bienestar animal.
El fin del modelo de exhibición: rescate masivo en el Zoológico de Luján
La misión comenzó tras años de cuestionamientos sobre las condiciones en las que permanecían decenas de especies, muchas nacidas en cautiverio y otras provenientes de circos. Sin mejoras estructurales ni un plan integral de reconversión, el predio acumuló denuncias por deterioro edilicio y falta de espacio adecuado para los animales.

En septiembre del año pasado, la organización internacional Four Paws inició la planificación del rescate. La entidad, con experiencia en traslados complejos y rehabilitación de fauna silvestre, coordina ahora la logística sanitaria, legal y operativa del proceso.
Los primeros animales en ser reubicados fueron Gordo y Florencia, dos osos pardos de 17 y 18 años que pasaron casi toda su vida en cautiverio. Ambos viajaron rumbo a Frankfurt y luego fueron derivados al santuario de Belitsa, en Bulgaria, un espacio especializado en la rehabilitación de osos rescatados.

El santuario de Belitsa fue creado para albergar a los llamados “osos bailarines”, víctimas de una tradición cruel que durante décadas persistió en Europa del Este. Hoy ofrece grandes extensiones boscosas, seguimiento veterinario y programas de rehabilitación conductual. Allí, los animales pueden explorar, trepar y desarrollar comportamientos propios de su especie.
En paralelo, la tigresa Flora que sufrió múltiples cirugías debido al crecimiento extremo de sus uñas por falta de desgaste natural será trasladada a un santuario especializado en grandes felinos en los Países Bajos.
Según informaron desde la organización, Flora requerirá un proceso de adaptación gradual, ya que presenta conductas de retraimiento y dificultades de socialización producto de años de encierro.
El operativo está encabezado por el veterinario Amir Khalil, referente internacional en rescates de fauna silvestre en contextos críticos. La meta es trasladar a más de 60 animales en distintas etapas, priorizando los casos de mayor vulnerabilidad sanitaria.
El proceso se inscribe en una transformación más amplia que en Argentina comenzó con la prohibición de animales en circos, continuó con el debate sobre los zoológicos tradicionales y derivó en la reconversión de varios predios en ecoparques.
El cierre definitivo de la etapa de exhibición en el Zoológico de Luján busca no solo garantizar mejores condiciones de vida para los animales, sino también consolidar un modelo que reconozca que la fauna silvestre no debe ser tratada como entretenimiento.
Aún quedan decenas de especies a la espera de su traslado. El desafío será sostener la logística, los acuerdos internacionales y el seguimiento sanitario hasta completar la reubicación total.
El operativo en marcha no solo redefine el destino de los animales involucrados. También interpela a la sociedad sobre prácticas históricamente naturalizadas y abre una nueva etapa en el vínculo entre humanos y fauna silvestre, con el bienestar como eje central.



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