La joven científica Verónica Okraine es la primera autora de un descubrimiento revolucionario hecho en el prestigioso Instituto Leloir: una molécula que sabotea las defensas de las células cancerosas para que la quimioterapia sea mucho más efectiva.
Okrainé, misionera formada en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), se destacó en el ámbito científico por su trabajo en la desestabilización de células tumorales, un avance prometedor en la lucha contra distintos tipos de cáncer.
Actualmente, Okrainé forma parte de un equipo del Instituto Leloir en Buenos Aires, liderado por la doctora Vanessa Gotti-Freddy, enfocado en un innovador enfoque terapéutico: un péptido que debilita los mecanismos de defensa de las células cancerígenas, aumentando su sensibilidad a las terapias convencionales.

El trabajo, desarrollado en el Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica del Instituto Leloir, donde Okraine realiza su doctorado, se centra en el "talón de Aquiles" de muchas terapias oncológicas: la capacidad de las células tumorales para reparar el daño que les infligen los fármacos.
En diálogo con Radio UP 95.5, Okraine explicó que el proyecto, iniciado hace más de diez años, identificó un fragmento de proteína llamado P21. “Cuando lo expresamos en las células tumorales, las desestabiliza, dejándolas sin los mecanismos de defensa que les permiten resistir a los tratamientos. Es como quitarles una de sus armas más importantes”, describió la científica.
"Este hallazgo abre una puerta para entender mejor cómo funcionan las terapias oncológicas y cómo podrían mejorarse para que sean más efectivas", afirmó.

Los experimentos, realizados hasta ahora in vitro, abarcan distintas líneas tumorales como mama, ovario, intestino, páncreas y pulmón, y no afectan a las células sanas, lo que abre la posibilidad de reducir los efectos secundarios habituales de las terapias oncológicas. Okraine aclaró que los próximos pasos incluirán pruebas en animales y, eventualmente, ensayos clínicos en humanos.
Más allá del impacto científico, Okraine destacó la importancia de la inversión en ciencia y tecnología: “No hay desarrollo sostenible de un país sin inversión en ciencia. Descubrimientos como este no solo responden a problemáticas globales, sino también a problemas locales. Por ejemplo, en nuestro instituto se trabaja también en investigaciones contra el dengue, con kits y vacunas adaptados a la realidad argentina”.
"Devolverle a la educación de mi país lo invertido en mí"
A pesar de haber sido seleccionada en 2023 para una pasantía internacional en Alemania financiada por la farmacéutica Bayer, Okrainé decidió continuar su carrera en Argentina. “Fui toda mi vida a escuelas públicas y a una universidad pública. Para mí, era una forma de devolverle al país todo lo que me dio y en lo que invirtió. Me motiva trabajar por y para la sociedad argentina”, expresó.
La científica resaltó que, aunque existen oportunidades en el extranjero, su compromiso está con el desarrollo de la ciencia nacional y con brindar soluciones que beneficien directamente a la población. “Muchos jóvenes eligen quedarse para devolverle a la sociedad lo que invirtió en nosotros”, concluyó.
Verónica Okraine representa un ejemplo de dedicación y compromiso con la investigación científica local, demostrando que la formación pública puede generar impacto global sin perder el vínculo con la comunidad que la vio crecer.
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