La doctora Nadia Flores, oftalmóloga y presidenta de la Sociedad de Oftalmología de Misiones (SOMI), brindó recomendaciones clave en Radio Up para cuidar la vista en verano: desde la elección correcta de lentes de sol con protección UV, hasta la prevención de irritaciones por arena y el riesgo de infecciones por lentes de contacto en piletas y playas. Además, advirtió sobre el impacto de las pantallas en niños y adultos, y remarcó la necesidad de controles oftalmológicos anuales, especialmente en edad escolar.
El verano es sinónimo de pileta, playa y actividades al aire libre, pero también es una temporada donde aumentan las consultas por irritación ocular, infecciones y conjuntivitis. En ese contexto, la doctora Nadia Flores puso el foco en un error habitual: subestimar la exposición solar en los ojos.
“Por empezar, cuidándonos del sol”, resumió, al remarcar que el uso de cremas con factor solar es importante, pero no suficiente: también hay que proteger la visión.

En su recomendación, subrayó que los lentes deben comprarse en ópticas autorizadas, con garantía de materiales y protección real. “No comprar lentes en lugares autorizados es muy peligroso, pues un lente pintado de oscuro no significa que tenga protección contra la radiación UV y UVA”, afirmó.
Lentes ambulantes: el riesgo es mayor de lo que parece
Uno de los puntos más contundentes fue la advertencia sobre los lentes vendidos en la calle: el problema no es solo que “no protegen”, sino que pueden generar un efecto contrario.
Flores explicó que un lente oscuro sin protección UV produce una falsa sensación de seguridad: al disminuir la luz visible, el ojo intenta compensar. “Ese lente oscuro produce que no tengamos una buena llegada de luz a los ojos… entonces hay una dilatación pupilar cuando tendría que haber una contracción pupilar”, detalló.
Y alertó sobre el mecanismo: “La pupila se agranda para poder ver más… y entra más luz de la que tiene que entrar”. En síntesis: el ojo queda más expuesto a la radiación en lugar de estar protegido.

Arena en los ojos: qué hacer y qué NO hacer
Otro clásico del verano es la irritación por arena. En playas y parques, los chicos suelen ser los más afectados, pero también adultos.
Flores fue clara sobre el primer punto: “Es importante… no refregarse los ojos”. En cambio, recomendó lavar el rostro y despejar partículas sin dañar la superficie ocular. “Lo mejor es lavarse la cara para sacarse la arena”.
Y sumó un tip concreto para botiquines familiares: “Con solución fisiológica… colocar gotitas en el ojo”. La advertencia es clave: el refregado aumenta irritación, genera microlesiones y puede favorecer infecciones.
Lentes de contacto: cuidado extremo en pileta y playa
Uno de los temas con mayor riesgo sanitario es el uso de lentes de contacto durante vacaciones. Flores insistió en retirarlos ante cualquier irritación: “Los lentes de contacto… cuando pueden tener arena o irritación, hay que retirarlos”.
Y explicó por qué: “El sol y el viento resecan los lentes de contacto”. Lo más relevante fue su frase de alerta: “Las infecciones causadas por lentes de contacto pueden ser muy graves”.
Esto se vuelve aún más relevante en piletas y playas, donde hay agua con químicos, microorganismos y arenas que elevan el riesgo.

Pantallas y niños: la consulta que crece
La oftalmóloga advirtió que cada vez se observan más problemas visuales vinculados al uso excesivo de pantallas, principalmente en niños. “Yo veo chicos con miopías… están entrenados de cerca”.
Explicó el fenómeno: “La miopía es una mala visión de lejos… el ojo se entrena a ver de cerca y no ve de lejos el pizarrón”.
También mencionó que hay casos de estrabismo o desviaciones asociadas a la exposición prolongada: “Adultos con la gran exposición a pantallas… pueden tener un extravimiento”.
Incluso relató un caso severo: “Un paciente vino después de dos meses de usar una tablet en el verano… y lo tuve que operar”.

Descanso visual: el método simple que evita problemas
Para quienes trabajan muchas horas con pantallas, Flores recomendó incorporar pausas. “Tomarse el tiempo del descanso visual cada 20 minutos, media hora”.
Su sugerencia concreta: “Mirar algo que esté a 2 metros… contar hasta 10 segundos… y después volver”. Ese cambio de enfoque permite relajar el ojo y evitar fatiga ocular continua.
Controles oftalmológicos: cada cuánto y por qué
Flores cerró con una recomendación central: “Lo ideal es que vayan anualmente y aún más los niños”. Explicó que antes de los 26 años los cambios son frecuentes: “El crecimiento de los ojos puede hacer que haya un cambio”.
Y agregó un dato útil: “Cuando uno usa un lente de sol, también se le puede poner graduación”.



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