Con el inicio del ciclo lectivo 2026 a la vuelta de la esquina, la Secretaría de Prevención de Adicciones de Misiones lanzó una advertencia sobre los riesgos asociados al «último primer día» (UPD), la celebración que realizan los estudiantes de quinto y sexto año la noche anterior al comienzo de las clases. Roberto Padilla, titular de la cartera, explicó a Radio UP los riesgos de la iniciativa y la necesidad de abordarla con responsabilidad compartida entre familia, escuela y Estado.
«El último primer día de clase es juntarse en un espacio físico que, por lo general, es puesto por un familiar o contratado, para que los alumnos de ese curso pasen toda la noche de fiesta y de ahí se dirijan a la escuela», describió Padilla. El ministro reconoció que la efusividad de saber que se llega al final de una meta genera una energía contagiosa, pero advirtió que «el equilibrio y el exceso no van de la mano».
El funcionario señaló que en muchos de estos encuentros se producen excesos que luego se terminan lamentando, con episodios que incluso fueron noticia a nivel nacional. «Había mucho desconocimiento sobre todo en los padres en qué consistía», explicó Padilla, «inocentemente el planteo era ‘no va a pasar nada’, pero las noticias evidenciaron que el alumno iba alcoholizado y la escuela tuvo que tomar medidas».
El rol de la familia y la responsabilidad compartida
Padilla enfatizó que el concepto de adicción ha cambiado en los últimos años. «Hace algunos años atrás cuando hablábamos de adicciones solamente hablábamos de sustancias, pero nunca pensamos que también las adicciones podrían venir por los objetos y por los actos», reflexionó el ministro.
El titular de la cartera de Adicciones remarcó el papel insustituible de la familia en la prevención. «El Estado está presente por medio del ámbito educativo y nuestro ministerio, pero después hay un lugar donde el Estado no puede estar, que es la decisión y la consigna que la familia baja a ese alumno», sostuvo Padilla, definiendo el abordaje como una «responsabilidad compartida».
«Nosotros difundimos, hablamos, sensibilizamos. La escuela también tiene sus normas. La familia también tiene que saber que si hay un quebrantamiento de esas normas, lastimosamente también hay consecuencias», agregó el funcionario, aclarando que no se trata de una mirada punitiva sino de una toma de conciencia.
¿Qué pasa con los adultos cómplices del Ultimo Primer Día?
Consultado sobre si el ministerio respalda la decisión de los directivos de impedir el ingreso de estudiantes alcoholizados, Padilla fue contundente. «Vamos a respetar siempre el criterio y la norma que la escuela tenga en relación a este tema. Aparte hay un protocolo que establece determinadas intervenciones cuando se detecta sustancia», afirmó.
El ministro también alertó sobre las consecuencias legales para los adultos que facilitan estos encuentros. «La ley es clara, no puede haber bebida alcohólica en manos de un menor de edad. Si un adulto sabe que no puede brindar bebida alcohólica a un menor, ¿cómo llega la bebida a manos de ese menor?», cuestionó Padilla.
«El que organiza, el que permite la fiesta en su casa se expone fuertemente. Muchos padres se han acercado a hablar a nuestra oficina después del último primer día, pidiéndonos que trabajemos mucho más fuerte en la prevención», reveló el funcionario.
El trabajo preventivo en las aulas
Padilla detalló que desde el ministerio trabajan en capacitaciones con alumnos de cuarto año, justamente para abordar el tema antes de que llegue su turno de vivir el UPD. «Siempre sale este tema y compartimos una mirada preventiva. Cuando empezamos a hablar, los pibes se empiezan a mirar entre ellos y se empiezan a reír», describió el ministro sobre las reacciones de los adolescentes.
«Si el encuentro está pactado, programado, el lugar elegido, que los pibes puedan ir y volver a su casa como muchas veces lo hicimos nosotros, con la familia, no tiene nada malo», aclaró Padilla, aunque insistió en que «la normalización de algunas cuestiones que fueron parte de nuestra crianza también sirven para este tiempo».
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El ministro concluyó con un mensaje sobre la importancia de la prevención. «Nuestra tarea es hablar de los riesgos que pueden haber si no se toman en cuenta determinados consejos. Nunca sabemos qué puede pasar con un pibe que en un exceso se descontrola y pasa algo que después tengamos que lamentar», sentenció.



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