Las imágenes de largas filas en el Hospital Escuela Ramón Madariaga se volvieron recurrentes en redes sociales y medios, generando cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema de turnos.
Frente a ese escenario, el director del centro de salud, Oriel Sosa, dio una respuesta directa en el programa “Arriba la radio”, por Radio Up: el problema no es la falta de atención, sino una demanda que supera ampliamente la capacidad del sistema.
“Estamos teniendo un colapso en cada uno de los niveles”, afirmó, al tiempo que remarcó que el fenómeno no es exclusivo de Misiones.

Un sistema en crisis, también en el sector privado
Sosa amplió el diagnóstico y aseguró que la saturación atraviesa a todo el sistema sanitario argentino. “Ni el sistema privado da abasto”, sostuvo.
En ese sentido, planteó la necesidad de revisar el modelo de salud en el país, ante un escenario donde tanto hospitales públicos como clínicas privadas enfrentan dificultades para cubrir la demanda.
Turnos: funcionan, pero no alcanzan
Uno de los ejes más sensibles es la asignación de turnos. Según explicó el director, las plataformas digitales funcionan correctamente, pero la demanda es tan alta que los cupos se agotan en cuestión de horas.
“Los turnos se agotan muy rápido”, indicó, al precisar que 9 de cada 10 personas que intentan obtener uno no lo consiguen.
Esta situación genera una percepción errónea en la población, donde muchas veces se atribuye el problema a fallas del sistema cuando en realidad responde a la saturación.

Atención las 24 horas y exigencia constante
Para dar respuesta, el hospital mantiene equipos en funcionamiento prácticamente durante todo el día, incluso en horarios nocturnos.
Sosa destacó que hay turnos de diagnóstico por imágenes que se realizan de madrugada, algo que suele sorprender a los pacientes. Sin embargo, este esfuerzo no alcanza para cubrir la totalidad de la demanda.
Las filas, en este contexto, son la expresión visible de un sistema exigido al máximo.
Uso del sistema y cuellos de botella
Otro de los factores que contribuyen al colapso es el uso inadecuado de las prestaciones.
El director advirtió que muchos pacientes acuden directamente a especialidades de alta complejidad sin pasar por instancias previas de atención primaria o intermedia.
Esto genera cuellos de botella en áreas críticas y retrasa la atención de casos que realmente requieren ese nivel de especialización.

El pedido: ordenar la demanda
Ante este panorama, Sosa hizo un llamado a la comunidad a utilizar de manera más eficiente el sistema de salud.
Pidió priorizar la atención en CAPS y hospitales del interior antes de acudir al Madariaga, con el objetivo de descomprimir la demanda. “Mucho de eso lo podemos corregir con un correcto uso de las prestaciones”, remarcó.
Un problema sin solución inmediata
La combinación de sobredemanda, limitaciones estructurales y cambios en el comportamiento de los pacientes configura un escenario complejo.
Mientras las imágenes de filas continúan circulando en redes, desde el hospital insisten en que la clave no está en ampliar indefinidamente la capacidad, sino en reorganizar el sistema y optimizar el uso de los recursos disponibles.



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