El Campeonato Municipal de Aguas Abiertas cerró su segunda edición con un balance altamente positivo en Posadas. Claudio Viñas, director municipal de planificación y coordinación de eventos deportivos, analizó en Radio UP el crecimiento de la competencia y el proceso de consolidación de la disciplina en la ciudad.
La cuarta y última fecha se disputó este domingo, luego de haber sido reprogramada por cuestiones climáticas. En esta oportunidad participaron 86 nadadores en línea de largada, con más de 100 inscriptos previamente, lo que convirtió a la jornada en la de mayor convocatoria desde la creación del torneo.
“El balance es súper positivo”, afirmó Viñas, al destacar que el objetivo inicial fue retomar y promocionar una actividad que no tenía un formato sistemático de campeonato en aguas abiertas.

Crecimiento deportivo y proyección
El certamen comenzó en la temporada 2024-2025 con tres fechas y distancias de 1.000 y 2.000 metros. En esta segunda edición se amplió la prueba competitiva a 3.000 metros, manteniendo la distancia promocional.
La convocatoria logró reunir a nadadores principiantes, deportistas que retomaron la actividad y competidores experimentados. En la prueba principal de 3.000 metros se impusieron Max Silesa y Milena Toledo.
De cara al futuro, Viñas confirmó que ya está prevista la tercera edición para la temporada 2026-2027, con la posibilidad de incorporar una categoría “kids” para ampliar la base formativa.
Seguridad como eje central
Uno de los aspectos centrales que remarcó el funcionario fue el fuerte trabajo en materia de prevención y logística, especialmente teniendo en cuenta los antecedentes que marcaron históricamente a la disciplina en la ciudad.
“Cada fecha que se hacía de manera correcta era un pasito más hacia adelante”, expresó.
El circuito se diseñó sobre un trazado bollado de 1.500 metros, con guardavidas distribuidos estratégicamente, embarcaciones de apoyo, cobertura de Prefectura Naval y la incorporación obligatoria de bollarines de flotación individuales para cada nadador.

En total, entre ambas temporadas, se realizaron siete competencias sin registrar incidentes.
Viñas explicó que el enfoque estuvo puesto en la planificación y en la previsión de riesgos: “Nunca se está exento de un accidente, pero lo que no se previene ya sería negligencia”.
El funcionario también subrayó que el río Paraná presenta hoy características diferentes a décadas anteriores, lo que exige mayores cuidados en la organización.
Consolidada la segunda edición, el desafío ahora será sostener el crecimiento y afianzar el torneo como una cita estable del calendario deportivo municipal.



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