Tomás Martínez tiene un desafío que combina deporte, historia personal y concientización: correr cerca de 1.000 kilómetros desde Buenos Aires hasta Posadas para llevar un mensaje sobre la importancia de cuidar la salud mental y pedir ayuda ante situaciones de angustia.
El atleta nació en Eldorado, estuvo inscripto en Posadas y pasó parte de su adolescencia en la capital misionera, donde asistió al Colegio Santa Catalina. A los 19 años se trasladó solo a Buenos Aires por motivos laborales y de estudio. Ahora busca regresar a la provincia de una manera muy particular: corriendo.
La travesía, que inicialmente estaba prevista para septiembre, fue trasladada a noviembre mientras se terminan de definir las cuestiones logísticas y los permisos necesarios. La intención es completar el recorrido en aproximadamente seis días, con jornadas de extrema exigencia física.
“Pensamos en hacerlo en seis días”, explicó Martínez durante una entrevista con Radio UP. El proyecto contempla recorrer largas distancias cada jornada, con períodos de descanso muy reducidos, además de contar con hidratación, alimentación y asistencia durante el trayecto.
Del running a un propósito personal
Para Martínez, correr no comenzó como un desafío deportivo de esta magnitud. Hace aproximadamente dos años empezó a atravesar episodios de ansiedad, pánico y depresión. En ese contexto, encontró en el running una herramienta que le permitió afrontar aquellos momentos, siempre acompañado por profesionales de la salud.
“Cada vez que tenía un ataque, salía a correr y me hacía bien”, relató.

El atleta destacó que el deporte fue una parte de su proceso, pero no reemplazó el acompañamiento profesional. A partir de su experiencia, comenzó a darle un nuevo sentido a la actividad física y decidió transformar su historia en un mensaje para otras personas.
“Ahora no corro por mí, corro por todos los adolescentes que creen que no tienen salida y por los abuelos olvidados”, sostuvo.
Un mensaje que busca llegar a todo el país
La intención de Martínez es que la travesía no sea solamente una carrera. Junto a su equipo busca generar contenidos durante el recorrido y dejar mensajes vinculados con la salud mental en las distintas localidades y provincias que atraviese.
“Muchas personas no saben que sufren depresión. Creen que solamente le ponés ganas y listo. No es así”, señaló.
En ese sentido, remarcó la importancia de reconocer lo que ocurre, buscar ayuda y construir una red de contención. También cuestionó los prejuicios que todavía existen alrededor de la atención psicológica y sostuvo que recurrir a un profesional no significa estar “loco”, sino acceder a herramientas para atravesar situaciones complejas.
Martínez también proyecta que la iniciativa pueda crecer y, a futuro, contribuir a generar espacios de contención psicológica en barrios vulnerables, con atención más rápida para adolescentes y personas mayores que atraviesan situaciones de soledad o vulnerabilidad.
Cómo se prepara para los 1.000 kilómetros
El desafío también implica una preparación física y mental importante. Martínez trabaja entre ocho y nueve horas por día y entrena después de cumplir con su jornada laboral.
La alimentación, según explicó, es la habitual de una persona, aunque acompañada por una preparación específica para afrontar el esfuerzo que demandará la travesía.
Además, ya comenzó a gestionar apoyos para garantizar la logística. Cuenta con sus primeros patrocinadores, que colaboran principalmente con cuestiones legales y permisos, mientras busca sumar municipios y otras instituciones que puedan aportar ambulancias, hidratación, alimentos y asistencia durante el recorrido.
La fecha definitiva dependerá de la aprobación de esa logística. Mientras tanto, Martínez continúa entrenando y difundiendo su proyecto con la intención de que los 1.000 kilómetros entre Buenos Aires y Posadas sirvan para mucho más que una hazaña deportiva: llevar un mensaje de acompañamiento y recordar que pedir ayuda también es parte del camino.



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