La cifra de personas fallecidas por el fuerte terremoto registrado el lunes en Colombia ascendió a 273, informó este jueves David Santiago Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El terremoto, de magnitud 7,4, tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, a unos 240 kilómetros al oeste de Bogotá, y provocó una emergencia de gran magnitud que afecta a miles de familias y requiere medidas de asistencia y reconstrucción por parte del Gobierno.
Según los datos oficiales difundidos por la UNGRD y la Fiscalía General de Colombia, el desastre dejó además 3.824 personas heridas y 377 desaparecidas. El impacto se concentró principalmente en los departamentos de Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas y Valle del Cauca, donde las autoridades trabajan para atender a los damnificados, localizar a las personas cuyo paradero se desconoce y avanzar con la recuperación de las zonas afectadas.
Hasta el momento, las autoridades contabilizaron 40.773 familias afectadas, que representan a 97.515 personas damnificadas por el movimiento telúrico.
La magnitud de los daños materiales también generó preocupación entre los organismos de emergencia.

De acuerdo con el último balance presentado por la UNGRD, más de 11.584 viviendas quedaron destruidas, mientras que otras 74.873 resultaron averiadas.
A esto se suman 172 edificios colapsados, lo que incrementó las dificultades para garantizar condiciones seguras de alojamiento y asistencia para las comunidades afectadas.
El sistema educativo también sufrió graves consecuencias. Según el relevamiento oficial, 2.198 centros educativos fueron afectados por el terremoto.
La infraestructura comunitaria tampoco quedó al margen de la emergencia. Las autoridades reportaron daños en más de 800 centros comunitarios.
En el área sanitaria, el balance indica que 216 centros de salud sufrieron algún tipo de afectación como consecuencia del sismo.
El nuevo reporte representa un incremento respecto de las cifras difundidas previamente por el Gobierno colombiano.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, había informado en Bogotá que el terremoto había provocado al menos 265 muertos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos, de acuerdo con un balance consolidado de la UNGRD.
Con el avance de las tareas de búsqueda y la actualización de los registros, las autoridades modificaron las cifras correspondientes a fallecidos, heridos y personas desaparecidas.
El mandatario sostuvo que la dimensión de la tragedia obliga al Estado a adoptar medidas excepcionales para enfrentar las consecuencias provocadas por el desastre natural.
“Una tragedia como esta nos obliga definitivamente a tomar medidas excepcionales para enfrentar esta crisis generada por la naturaleza”, expresó el presidente durante una conferencia de prensa realizada el miércoles en el Palacio San Carlos, sede de la Cancillería colombiana.
De acuerdo con los datos de la UNGRD, el impacto del terremoto se concentró en Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas y Valle del Cauca.
Las autoridades también advirtieron sobre las dificultades económicas que enfrenta el país para responder a una emergencia de esta magnitud.
En ese contexto, el Gobierno colombiano comenzó a diseñar un paquete de medidas de alivio económico destinado a las familias damnificadas y a los sectores productivos afectados.
Entre las iniciativas anunciadas figura el apoyo para el pago de servicios públicos de las familias que sufrieron las consecuencias del terremoto.
El Gobierno también anunció subsidios de alquiler para las personas que perdieron sus viviendas durante el desastre.
La asistencia contempla además medidas de alivio tributario y financiero para quienes fueron afectados por la emergencia.
Los comerciantes y pequeños empresarios de las zonas golpeadas también estarán incluidos en los programas de apoyo anunciados por el Ejecutivo.
Las autoridades deberán afrontar ahora una etapa marcada por las tareas de rescate, asistencia humanitaria, reconstrucción de viviendas y recuperación de infraestructura.
La emergencia representa uno de los principales desafíos para Colombia, tanto por la cantidad de víctimas como por el impacto sobre viviendas, escuelas, centros de salud y espacios comunitarios.
Mientras continúan las tareas de relevamiento, búsqueda y asistencia, los organismos oficiales mantienen actualizados los registros para determinar con mayor precisión el alcance de la tragedia.
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