El Tercer Domingo de Adviento, denominado Domingo de Gaudete o “Domingo de la Alegría”, se celebra cada año como un momento especial de esperanza y entusiasmo en el camino hacia la Navidad. Su nombre proviene del primer término del introito de la Misa, Gaudete, que significa “¡Regocíjense!”, reflejando la cercanía del nacimiento de Cristo.
Gaudete: El Tercer Domingo de Adviento y su mensaje de esperanza
Durante esta jornada, el sacerdote se viste con una casulla de color rosa, el único domingo del Adviento en que se utiliza este tono, símbolo de alegría serena y contraste con el morado del tiempo de preparación. Asimismo, en las iglesias y hogares se enciende la tercera vela de la corona de Adviento, también de color rosa, recordando que la espera está llegando a su tramo final.

La liturgia invita a los fieles a profundizar en la conversión personal y a preparar el corazón para recibir al Salvador. En el Evangelio según San Mateo (11, 2-11), Juan el Bautista pregunta a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”, a lo que Cristo responde señalando las obras que confirman su misión. Esta lectura transmite la sensación de cercanía y refuerza el llamado a preparar los caminos de la vida para recibir al Mesías.

Además, el Tercer Domingo de Adviento se conecta con otro domingo similar, el Domingo de Laetare, que se celebra en Cuaresma. En ambos casos, el color rosa y la liturgia buscan recordar que, aunque aún es tiempo de preparación, la alegría y la esperanza ya se hacen presentes.



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