El avistaje del primer cachorro silvestre en el río Bermejo marcó un antes y un después en la recuperación del yaguareté en el Chaco argentino. El registro fue realizado en agosto de 2024 por los guías locales Pablo y Darío, quienes observaron a la hembra Nalá junto a su cría, sentados sobre una barranca frente al río, en una escena que rápidamente se convirtió en símbolo del regreso de la especie a su hábitat natural.
Una historia de esperanza en El Impenetrable: nuevos cachorros de yaguareté
Meses más tarde, personal del Parque Nacional El Impenetrable volvió a detectar a un yaguareté acompañado por un cachorro en la misma zona. En esa oportunidad, la hembra no pudo ser identificada con precisión, aunque inicialmente se supuso que se trataba nuevamente de Nalá.
El juvenil fue visto corriendo a lo lejos por la barranca y presentaba una particularidad llamativa: le faltaba gran parte de la cola, un rasgo distintivo que permitió diferenciarlo posteriormente.
Recientemente, nuevas imágenes obtenidas mediante cámaras trampa instaladas por la organización Rewilding Argentina volvieron a registrar a Nalá con su cachorro. Sin embargo, los videos revelaron un detalle inesperado: el juvenil que acompaña a Nalá posee la cola intacta, lo que descarta que se trate del mismo individuo observado anteriormente con la cola incompleta.

Este hallazgo permitió confirmar la presencia de un segundo nacimiento de yaguareté en libertad dentro del Parque Nacional El Impenetrable. Según las hipótesis de los equipos de conservación, la hembra no identificada sería Kerana, quien habría sido registrada junto a su propia cría, el ejemplar que presenta la cola parcialmente ausente.
Los nuevos registros consolidan el éxito de las acciones de conservación y reintroducción impulsadas en la región chaqueña, donde el yaguareté estuvo al borde de la extinción. Para especialistas y organizaciones ambientales, estos nacimientos representan un paso clave para la recuperación de la especie en el norte argentino y refuerzan las expectativas de crecimiento poblacional en los próximos años.
Desde los equipos que trabajan en el territorio destacan que la naturaleza continúa sorprendiendo y ofreciendo señales positivas. El Impenetrable se consolida así como un refugio fundamental para el yaguareté y un ejemplo de que la conservación sostenida puede generar resultados concretos y esperanzadores para la biodiversidad del país.



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