Organizaciones sociales, gremiales, políticas y de derechos humanos expresaron su más enérgico repudio ante la brutal represión policial ocurrida el día martes 14 de octubre en la localidad de Villa Río Bermejito, en el norte del Chaco, contra miembros de Comunidades Indígenas Qom que se manifestaban de manera pacífica para reclamar la restitución de pensiones no contributivas suspendidas por el gobierno nacional.
La protesta, que comenzó como un pedido justo y urgente, terminó en una pueblada tras el accionar violento de la policía provincial, dejando un número aún indeterminado de personas heridas y detenidos. El propio jefe de la Policía del Chaco reconoció ante medios locales que “la situación no estaba controlada”, que las fuerzas fueron superadas por la magnitud de la protesta popular y que “se están quedando sin municiones”.
El reclamo de una comunidad olvidada
La manifestación de la Comunidad surgió como respuesta a la suspensión arbitraria de las pensiones no contributivas dispuestas por el ANSES, por orden del presidente Javier Milei. En muchos casos, estos beneficios son el único ingreso con el que cuentan familias enteras para sobrevivir en un contexto de pobreza estructural.
En Villa Río Bermejito, el reclamo se centró en la restitución de la pensión a un niño con discapacidad, cuya baja se produjo sin aviso previo, desencadenando la indignación colectiva. Las organizaciones denunciaron que las suspensiones se justifican bajo presuntas irregularidades, pero exigen requisitos imposibles de cumplir para quienes no tienen recursos, como trasladarse cientos de kilómetros a centros sanitarios o pagar certificaciones médicas privadas.
“La suspensión de estos aportes agudiza deliberadamente el hambre y la exclusión. No es un ajuste administrativo, es una decisión política que castiga a los más pobres”, expresaron en un comunicado conjunto.
El contexto del ajuste social
El conflicto se da en un escenario de desmantelamiento de políticas públicas y de reducción drástica de la asistencia estatal. En el Chaco, como en muchas provincias, los merenderos fueron cerrados, los comedores escolares reducidos, los programas Potenciar Trabajo y Renta Mínima congelados y la obra pública prácticamente paralizada.
En ese marco, las pensiones no contributivas representan el último sostén económico para cientos de hogares. “Hoy la comunidad salió a reclamar por el derecho elemental a la vida, y el Estado respondió con balas y gases lacrimógenos”, señalaron las organizaciones, que también denunciaron persecución a referentes comunitarios y dirigentes barriales.
Heridos, pueblada y resistencia
Durante la represión, se registraron escenas de gran violencia: disparos de postas de goma, gases lacrimógenos, destrozos y decenas de personas heridas. Frente a la comisaría local, vecinos y vecinas se organizaron espontáneamente en una pueblada que continuaba entrada la noche.
En localidades cercanas como Castelli y Miraflores se realizaron asambleas solidarias, mientras crece la preocupación por la integridad de los manifestantes y el silencio del gobierno provincial. Las imágenes que circulaban en redes muestran la magnitud del descontento social y la indignación por el uso desmedido de la fuerza.
Exigencias y reclamos urgentes
Las entidades que se manifestaron—entre ellas sindicatos, movimientos sociales, organizaciones campesinas y partidos políticos— exigieron el cese inmediato de la violencia estatal, una investigación independiente sobre el accionar policial y la restitución total de las pensiones suspendidas.
También reclamaron un pronunciamiento urgente del gobernador del Chaco, solicitando su intervención directa para garantizar la paz social y atender de forma prioritaria las demandas de las comunidades originarias. “No se puede criminalizar la pobreza ni responder con represión a la desesperación”, expresaron en el texto que se viralizó en redes.
Un espejo que refleja el país profundo
Lo ocurrido en Villa Río Bermejito trasciende las fronteras del Chaco y se convierte en un símbolo del país que duele. Es el retrato de una Argentina donde las desigualdades no se cuentan, se padecen; donde los derechos básicos se vuelven privilegios y el Estado parece más dispuesto a reprimir que a escuchar. En esos territorios donde la historia siempre llega tarde, las políticas de ajuste no son cifras de presupuesto, sino hambre en los hogares, angustia en los cuerpos y resistencia en las calles. Allí, las comunidades indígenas siguen recordando que la dignidad no se negocia, y que el silencio también puede ser una forma de violencia.
El Pueblo Qom encarna hoy el grito colectivo de los pueblos que resisten el abandono, los que saben que perder una pensión no es solo perder un ingreso, sino perder la posibilidad de vivir con dignidad. Su reclamo interpela al conjunto de la sociedad y a las autoridades que, frente al sufrimiento, eligen la represión antes que el diálogo.

La palabra del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen
El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) se pronunció con firmeza frente a los hechos, señalando que “la represión policial perpetrada contra comunidades Qom en Villa Río Bermejito constituye una grave violación a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos indígenas”, reconocidos por la Constitución Nacional, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
En su comunicado, el organismo eclesial expresó su “más enérgico repudio ante la represión” y subrayó que “la responsabilidad política recae en el Gobierno Provincial del Chaco, encabezado por Leandro Zdero, y en su Ministerio de Seguridad, que optaron por la violencia institucional en lugar del diálogo y la búsqueda de consensos”.
ENDEPA advirtió que “la suspensión de pensiones a personas con discapacidad y familias indígenas agrava la exclusión en una región históricamente postergada”, y calificó como “un acto de crueldad” el hecho de “reprimir a quienes reclaman por su sustento, vulnerando el derecho elemental a la vida”.
Asimismo, el equipo pastoral advirtió que estos hechos “no son aislados, sino parte de un país donde las políticas de ajuste se sienten con mayor crudeza en los territorios olvidados, allí donde el Estado llega solo con uniformes y no con derechos”, y remarcó que “la represión no apaga el reclamo, sino que lo multiplica, lo hace visible y lo transforma en causa común”.
El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) expresa su más enérgico repudio ante la represión policial perpetrada contra Comunidades Qom en Villa Río Bermejito, en la provincia del Chaco, durante una manifestación…https://t.co/1K4wbvexvB pic.twitter.com/PqkrUJG0J6
— ENDEPA (@ENDEPANACIONAL) October 15, 2025
Finalmente, ENDEPA exigió “el cese inmediato de la violencia y de los atropellos, y la apertura urgente de un diálogo intercultural que escuche las voces del Pueblo Qom”, manifestando su acompañamiento a las comunidades que defienden sus derechos frente al empobrecimiento, el abandono y la criminalización.
El comunicado concluye con un llamado a toda la sociedad chaqueña y argentina: “Convocamos a mantener la paz social, el respeto y la justicia, pilares indispensables para una convivencia democrática basada en la dignidad y los derechos de todos los pueblos.”



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