En un contexto de transformaciones institucionales profundas, la provincia de Misiones avanza en una de las reformas más significativas de su historia judicial. En diálogo con Radio Up, el fiscal Vladimir Glinka, integrante del Tribunal Penal N°1, explicó los alcances del anteproyecto de reforma del Código Procesal Penal, una iniciativa que apunta a modificar de manera integral el funcionamiento del sistema de justicia penal.
Desde el inicio de la entrevista, Glinka dejó en claro que el cambio no es meramente normativo, sino también cultural. “La primera reforma que hay que tener en cuenta es una forma mental”, sostuvo, al remarcar que el nuevo código no solo establece reglas, sino que propone una transformación profunda en la manera de entender y aplicar el proceso penal.
Del sistema mixto al modelo acusatorio: una transformación estructural
Actualmente, Misiones cuenta con un sistema procesal mixto, que combina rasgos del modelo acusatorio con prácticas de tipo inquisitivo. Sin embargo, la reforma en marcha busca avanzar hacia un sistema plenamente acusatorio, en línea con las tendencias nacionales y regionales.
Uno de los cambios centrales será la eliminación del rol del juez de instrucción, cuya función de investigar los hechos pasará a estar exclusivamente en manos del fiscal. “El titular de la acción penal va a ser el fiscal, quien impulsa, propone y dirige la investigación”, explicó Glinka.
En este nuevo esquema, el juez adopta un rol diferente: se convierte en un juez de garantías, encargado de controlar la legalidad del proceso y asegurar el respeto de los derechos de las partes. Esto, según el fiscal, fortalece la imparcialidad judicial, ya que el magistrado deja de intervenir directamente en la investigación.

Una justicia más ágil: resolución temprana y gestión de conflictos
Otro de los ejes centrales de la reforma es la búsqueda de una justicia más rápida y eficiente. En este sentido, el nuevo sistema introduce herramientas que permiten resolver conflictos sin necesidad de llegar a un juicio.
“El proceso penal actual tiende a que todo termine en una sentencia. El nuevo modelo propone gestionar el conflicto”, señaló Glinka. Esto implica que no todos los casos deberán transitar el mismo camino, especialmente aquellos de menor gravedad.
Entre las alternativas se destacan mecanismos como el juicio abreviado, la conciliación y otras formas de resolución temprana. La diferencia clave es que estas opciones podrán aplicarse desde el inicio del proceso, evitando largos tiempos de tramitación. “Lo que hoy puede tardar dos años, se podría resolver en un mes”, ejemplificó.
El rol de la víctima y una justicia más cercana
La reforma también introduce un cambio significativo en la relación entre la justicia y la ciudadanía, particularmente en el lugar que ocupa la víctima dentro del proceso penal.
Glinka destacó que el nuevo sistema permitirá una mayor interacción entre la víctima y el fiscal, generando una sensación de acompañamiento institucional más fuerte. “No estaría mal decir que la víctima tiene como abogado al fiscal”, expresó, al comparar el nuevo modelo con el esquema actual, donde muchas veces es necesario recurrir a un querellante particular.
Además, la inmediatez en la intervención judicial permitirá actuar rápidamente ante un conflicto, evitando dilaciones que, en muchos casos, terminan desalentando la denuncia o la continuidad del proceso.
Una reforma sin precedentes en la provincia
Si bien el Código Procesal Penal de Misiones ha tenido modificaciones parciales —la última en 2014—, Glinka subrayó que esta será la primera reforma integral del sistema, lo que la convierte en un hecho histórico para la provincia.
“El código cambia en su totalidad. No hay antecedentes de una reforma de esta magnitud en Misiones”, afirmó. En este sentido, destacó que la provincia llega a este proceso con una ventaja comparativa: poder aprender de la experiencia de otras jurisdicciones que ya implementaron el sistema acusatorio.
Contexto histórico y desarrollo del anteproyecto
Durante la entrevista, el fiscal también puso en perspectiva el proceso de reforma, señalando que Misiones es una provincia relativamente joven, institucionalmente hablando. “Dejamos de ser territorio nacional en 1953. En términos históricos, estamos avanzando muy rápido”, explicó.
El anteproyecto se encuentra actualmente en etapa de elaboración, con la participación de una mesa de trabajo integrada por fiscales, jueces, defensores y abogados de toda la provincia. Las reuniones se desarrollan de manera periódica y se prevé que el proceso se extienda durante varias semanas.
La intención es lograr un texto consensuado que luego será elevado por el Procurador General para su tratamiento formal.

Infraestructura y recursos: reorganizar más que ampliar
Consultado sobre la capacidad del sistema judicial para afrontar este cambio, Glinka consideró que Misiones cuenta con los recursos necesarios, aunque será clave una adecuada redistribución.
“No se trata de crear estructuras nuevas, sino de reorganizar lo que ya tenemos”, sostuvo. Incluso, planteó que el nuevo sistema podría generar un ahorro económico, al reducir tiempos procesales y eliminar prácticas innecesarias.
Un punto de inflexión para la justicia penal
La reforma del Código Procesal Penal representa un verdadero punto de inflexión para la justicia en Misiones. Con un enfoque centrado en la eficiencia, la transparencia y la cercanía con la ciudadanía, el nuevo modelo busca responder a las demandas de una sociedad que exige respuestas más rápidas y efectivas.
Tal como lo sintetizó el propio Glinka, se trata de una oportunidad única: “Estamos en un momento bisagra del derecho procesal penal”.
CONADUV advierte por costos ocultos tras el traspaso de rutas a las provincias https://t.co/yGnQFPFjsp
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 26, 2026



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