La Red Alimendar continúa fortaleciendo su trabajo de rescate alimentario en Posadas con operativos semanales en el Mercado Central.
En diálogo con Radio Up, el referente de la organización, Gionas Borboy, confirmó que durante el último jueves lograron recuperar 1.920 kilos de frutas y verduras, alimentos que estaban destinados a ser descartados por cuestiones comerciales o estéticas.
‘’Fue un rescate programado como los que venimos desarrollando hace más de un año. Estamos presentes principalmente los jueves, siempre que el clima lo permita, para concientizar, recuperar y compartir alimentos que todavía pueden aprovecharse’’, explicó.
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Según detallaron desde la organización, el volumen recuperado equivale a 5.760 platos de comida, además de representar un fuerte impacto social y ambiental al evitar el desperdicio de recursos.
Los alimentos principalmente papas, cebollas, morrones y otras verduras fueron distribuidos entre 27 espacios comunitarios, entre comedores, merenderos, hogares de niños judicializados y centros de recuperación de consumos problemáticos.
‘’El trabajo no termina en el rescate; termina cuando el alimento se aprovecha, se comparte y empodera’’, sostuvo Borboy, destacando el rol de las redes solidarias en la distribución.

Aumento de la demanda y reducción de recursos
El referente también advirtió sobre el complejo escenario que atraviesan los comedores comunitarios en la capital misionera y zonas cercanas.
De acuerdo con relevamientos realizados por la organización, existen 54 comedores en barrios populares del Gran Posadas, muchos de los cuales enfrentan recortes y dificultades para sostener su funcionamiento.

‘’Hay comedores con lista de espera y otros que tuvieron que reducir la cantidad de días en los que cocinan por falta de recursos. Mientras tanto, cada vez va más gente’’, señaló.
En ese sentido, indicó que solo un 15% de los comedores recibe apoyo nacional, mientras que otros dependen de aportes municipales, provinciales, organizaciones sociales o iniciativas comunitarias.
Esta situación, sumada a cambios en las condiciones de compra y provisión de alimentos, impacta directamente en la capacidad de asistencia.

Autogestión y trabajo con el sector privado
Frente a este panorama, desde Alimendar impulsan estrategias de autogestión para los comedores. La organización promueve que una parte de los alimentos recuperados pueda transformarse en productos elaborados para generar ingresos.
‘’Proponemos que un porcentaje se destine a la olla y otro a iniciativas de autogestión. Por ejemplo, con verduras recuperadas se elaboran conservas que luego se comercializan. Hay comedores que lograron pagar servicios básicos gracias a eso’’, explicó.
Además, el objetivo para 2026 incluye fortalecer alianzas con el sector privado y mayoristas, priorizando primero la reducción del desperdicio y, en caso de excedentes, su redistribución solidaria.
‘’No vamos a tocar la puerta para pedir donaciones sin más. Primero buscamos evitar el desperdicio y optimizar procesos; si aún existen excedentes, ahí proponemos darles un buen destino’’, afirmó Borboy.
También destacó la vigencia de la Ley Provincial del Banco de Alimentos, que establece un marco legal para la donación segura y responsable, lo que brinda mayor confianza a empresas interesadas en colaborar.
Proyección para 2026
Desde la Red Alimendar remarcaron que el trabajo conjunto entre organizaciones sociales, sector privado y Estado es clave para ampliar el impacto de los rescates alimentarios y llegar a más comunidades.
‘’Creemos que la interacción entre los tres sectores es el camino. Si logramos ampliar los rescates y sumar nuevos aliados, este modelo puede replicarse en muchas ciudades’’, concluyó.
Con un inicio de año marcado por cifras positivas en recuperación de alimentos, la organización busca redoblar esfuerzos durante 2026 para aumentar los kilos rescatados, diversificar productos y sostener el acompañamiento a los espacios comunitarios en un contexto social desafiante.



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