La confirmación de un caso de rabia bovina en El Soberbio encendió una fuerte alarma sanitaria en Misiones y volvió a poner en el centro del debate la baja tasa de vacunación preventiva en el sector ganadero. A la par, productores de distintas localidades denuncian la muerte de decenas de animales en un contexto que, aseguran, se repite año tras año.
El diagnóstico positivo fue confirmado tras un trabajo conjunto entre el municipio y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El médico veterinario Juan Termachuck, integrante del área técnica local, explicó que el caso se detectó en un animal de una colonia rural y que, si bien es el único confirmado hasta el momento, se considera sospechoso todo el rodeo cercano, lo que activó los protocolos sanitarios correspondientes.
Ante este escenario, las autoridades declararon el estado de alerta y avanzaron con medidas de contención, entre ellas la vigilancia epidemiológica, la recomendación de vacunación inmediata en establecimientos cercanos y restricciones para evitar la propagación del virus.
Muertes de animales y preocupación en el sector
En paralelo, productores ganaderos vienen alertando por una situación que consideran crítica. Según explicó el referente rural Matías Pamberger, en las últimas semanas se registraron alrededor de 60 vacunos muertos en distintas zonas, entre ellas Puerto Iguazú, Jardín América y áreas rurales cercanas a El Soberbio, con sospechas de rabia transmitida por murciélagos hematófagos, conocidos como “vampiros”.

“El problema es recurrente y se repite todos los años. Muchos productores no vacunan por el costo, pero termina siendo mucho más caro perder un animal”, señaló.
La enfermedad no solo afecta al animal infectado, sino que tiene un impacto en cadena en los establecimientos vecinos, generando pérdidas económicas y complicaciones sanitarias en toda la región.
Vacunación, clave pero no inmediata
Uno de los puntos críticos señalados por los especialistas es que la vacunación contra la rabia no tiene efecto inmediato. El esquema requiere una primera dosis, un refuerzo a los 21 días y un período de aproximadamente 60 días para lograr inmunidad completa.

Durante ese tiempo, el virus puede seguir circulando, especialmente en zonas donde no se aplicó la vacuna de manera preventiva.
Además, cuando se detecta un caso positivo, se establecen restricciones sanitarias estrictas, que pueden incluir la prohibición de traslado de hacienda en un radio de hasta 10 kilómetros y la cuarentena del rodeo afectado, lo que impacta de lleno en la comercialización.
Conciencia y prevención
Si bien la vacunación contra la rabia no es obligatoria —a diferencia de enfermedades como la fiebre aftosa o la brucelosis—, tanto autoridades como referentes del sector coinciden en que se trata de una herramienta fundamental para frenar el avance de la enfermedad.
En ese sentido, Termachuck remarcó que, pese a algunas resistencias iniciales, cada vez más productores toman conciencia de la importancia de inmunizar sus animales, especialmente ante el riesgo de brotes.

Los especialistas recomiendan aplicar la vacuna entre octubre y noviembre, coincidiendo con la mayor actividad de los murciélagos transmisores, aunque puede realizarse en cualquier momento del año.
Riesgo sanitario y económico
La situación genera preocupación no solo por las pérdidas económicas en el sector ganadero, sino también por el riesgo sanitario, ya que la rabia es una enfermedad zoonótica, es decir, que puede afectar a los humanos.
Por ello, desde los organismos sanitarios insisten en reforzar la vacunación, mantener la vigilancia y actuar rápidamente ante síntomas sospechosos, con el objetivo de evitar nuevos focos y contener la propagación en la provincia.



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