La crisis económica del sector yerbatero en Misiones profundizó las dificultades de miles de productores durante 2026, en un contexto de precios de la materia prima por debajo de los costos de producción, pagos diferidos y pérdida de rentabilidad. El presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN), Julio Petterson, atribuyó esta situación a la desregulación de la actividad impulsada por el Gobierno nacional y advirtió que las condiciones actuales ponen en riesgo la continuidad de numerosas chacras.
El dirigente sostuvo que los valores que reciben los agricultores no alcanzan para afrontar los gastos de cosecha, combustible y mantenimiento de la producción. Según explicó, el kilo de hoja verde debería pagarse entre $630 y $640 para cubrir los costos actuales.
“Nosotros tendríamos que estar revendiendo hoy un kilo de hierba a mínimo a 630, 640 pesos el kilo de hoja verde, teniendo en cuenta los costos de producción, la inflación y las últimas subas de combustible que se han dado”, manifestó.
Sin embargo, el precio que actualmente reciben los productores por la hoja verde puesta en secadero se ubica entre $230 y $280 por kilo, una diferencia que, según Petterson, obliga al sector primario a trabajar con pérdidas.
El dirigente también cuestionó las modificaciones introducidas en el funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), luego de que el Gobierno de Javier Milei avanzara con la desregulación del organismo y eliminara su facultad para establecer precios mínimos de referencia.
En ese sentido, apuntó contra el Decreto de Necesidad y Urgencia 2370 y consideró que las medidas adoptadas representan un golpe para los pequeños agricultores, que perdieron herramientas de regulación para negociar el valor de su producción.
A las dificultades por los precios se suma el deterioro de las condiciones de pago. De acuerdo con el diagnóstico del sector, las operaciones dejaron de realizarse mayoritariamente al contado y comenzaron a extenderse mediante plazos de hasta 120 días. También se registra un aumento de cheques rechazados, una situación que compromete la disponibilidad de dinero para sostener el trabajo en las chacras.
Petterson aseguró que la participación del productor en el precio final de la yerba mate también cayó a niveles históricos. Como referencia, recordó que en otros períodos el sector primario llegó a representar entre el 8% y el 9% del valor del paquete comercializado en góndola.
“En la peor época de la historia de la Argentina, aún así ganábamos más que hoy; en este momento estamos al 4 por ciento”, remarcó.
Petterson apuntó contra los grandes molinos y acopiadores
Al analizar la distribución de los ingresos dentro de la cadena yerbatera, el titular de ACPYN sostuvo que los principales beneficiados por el esquema actual son los grandes molinos y acopiadores.
“Los únicos beneficiarios son los grandes molinos y los acopiadores”, afirmó, al cuestionar la concentración del negocio y las diferencias entre los valores que recibe el productor primario y los márgenes comerciales de los sectores industriales.
Según planteó, una parte importante de los ingresos queda concentrada en un grupo reducido de empresas, mientras miles de familias agricultoras deben afrontar costos crecientes y una rentabilidad cada vez menor.
El crecimiento de las exportaciones no mejora el precio en las chacras
Petterson también cuestionó que los indicadores positivos del mercado interno y externo no se reflejen en los ingresos de quienes producen la materia prima. Si bien reconoció el crecimiento de las exportaciones y del consumo, señaló que esos resultados comerciales no generan una mejora equivalente para los agricultores.
En paralelo, advirtió sobre el deterioro de la situación económica de los consumidores y señaló que la yerba mate cumple incluso una función alimentaria para sectores vulnerables, que recurren a la infusión como una forma de reducir el apetito frente a las dificultades para acceder a otros alimentos.
El panorama se completa con una caída superior al 5% interanual en la cosecha acumulada de 2026, de acuerdo con los datos mencionados en el informe, y con pequeños productores que enfrentan endeudamiento o buscan alternativas laborales temporales en países vecinos.
Con este escenario, el sector yerbatero atraviesa un período de fuerte incertidumbre, mientras los productores reclaman condiciones que permitan recuperar la rentabilidad y sostener la actividad en las chacras misioneras.







