La subsecretaria de Primera Infancia de Misiones, Paula Schapovaloff, advirtió que el actual contexto económico está generando una creciente presión sobre los dispositivos de contención social, especialmente en los sectores más vulnerables.
La funcionaria explicó que en los últimos meses se registró un aumento sostenido en la cantidad de niños que asisten a los espacios de primera infancia, lo que refleja el impacto directo de la situación económica en las familias.
“Se multiplicó la cantidad de niños. El año pasado teníamos alrededor de 50 por espacio y hoy tenemos 80 niños en cada uno”, afirmó.
En total, el sistema cuenta con 70 espacios distribuidos en Misiones, donde se brinda atención integral a niños desde los 45 días hasta los 3 años, además de un acompañamiento permanente a sus familias.

El impacto social de la crisis
Schapovaloff remarcó que el contexto actual no solo afecta los ingresos, sino que impacta de lleno en la dinámica familiar, generando situaciones de alta vulnerabilidad.
“Cuando una familia no llega a fin de mes o atraviesa problemas de salud o sociales, eso puede derivar en violencia, abandono o consumo problemático”, sostuvo.
En ese marco, subrayó que la primera infancia es uno de los sectores más sensibles, ya que cualquier dificultad en el entorno repercute directamente en el desarrollo de los niños.
La contención como eje central
Frente a este escenario, la funcionaria explicó que el principal desafío es reforzar el acompañamiento a las familias, con un seguimiento cercano y permanente.
“No esperamos que el niño falte una semana. Si no aparece dos días, ya estamos en la casa viendo qué pasó”, explicó.
Este abordaje incluye visitas domiciliarias, asistencia directa y orientación, buscando comprender cada situación antes de intervenir.

Asistencia integral y acompañamiento
Además de la contención emocional, el trabajo territorial implica responder a necesidades concretas.
“Muchas familias necesitan ayuda para acceder a alimentos, pañales, leche o atención médica. Incluso acompañamos en trámites básicos”, indicó.
La subsecretaria destacó que el trabajo se realiza de manera articulada con otras áreas del Estado, lo que permite brindar una respuesta integral a cada familia.
Un sistema exigido por la realidad
Finalmente, Schapovaloff advirtió que la demanda creciente obliga a ampliar recursos y equipos, en un contexto donde cada vez más familias requieren asistencia.
“La demanda es cada vez mayor y no podemos cerrar las puertas. Eso implica más personal y más trabajo”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que sin la presencia del Estado, la situación sería mucho más crítica, especialmente para los sectores más vulnerables.
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