La política pública de primera infancia en Misiones atraviesa un proceso de expansión sostenida frente a una demanda creciente. Actualmente, la provincia cuenta con 70 espacios de primera infancia distribuidos en todo el territorio y 17 espacios amigables, diseñados para brindar contención y acompañamiento tanto a niños como a sus familias en distintos ámbitos institucionales.
En diálogo con Radio UP, la subsecretaria de Primera Infancia, Paula Schapovaloff, destacó que el sistema no solo apunta al cuidado de los más pequeños, sino también al abordaje integral del entorno familiar. “No es el niño solo: si no conocemos la realidad de cada familia, no podemos ayudar”, afirmó.
Acompañamiento integral desde el nacimiento
Uno de los puntos centrales del esquema es que la asistencia se brinda desde el nacimiento hasta los 5 años, contemplando una etapa clave del desarrollo. En ese marco, los centros no solo funcionan como espacios de cuidado, sino también como ámbitos de formación, contención emocional y seguimiento sanitario.
En cada uno de estos espacios, los niños reciben alimentación diaria, estimulación temprana, acompañamiento psicopedagógico y atención profesional, en un esquema que busca garantizar condiciones básicas de desarrollo.
Actualmente, cada centro alberga alrededor de 80 niños, un número que evidencia el crecimiento de la demanda en los últimos años. “Antes teníamos unos 50 chicos por espacio, hoy estamos en 80. Eso muestra la realidad que están atravesando muchas familias”, explicó la funcionaria.

El rol clave de las familias
El abordaje, según detalló Schapovaloff, no se limita al niño dentro del espacio institucional. El trabajo con las familias es un eje central, ya que muchas de las problemáticas detectadas tienen origen en contextos sociales complejos.
En ese sentido, los equipos realizan seguimientos personalizados y visitas domiciliarias, incluso ante ausencias breves. “Si un niño falta dos días, ya estamos viendo qué pasó. No vamos a señalar, vamos a acompañar y ver qué necesita esa familia”, señaló.
Este acompañamiento puede traducirse en asistencia con alimentos, pañales, ropa, gestión de turnos médicos o acceso a controles de salud, además de contención emocional. “A veces, escuchar también es ayudar”, sintetizó.
Espacios amigables: contención en contextos sensibles
En paralelo, la provincia impulsa los llamados espacios amigables, que ya suman 17 en funcionamiento. Se trata de lugares ubicados en hospitales, municipios u organismos públicos donde los niños pueden permanecer contenidos mientras sus padres realizan trámites o consultas.
Estos espacios cumplen una función clave, especialmente en ámbitos como la salud. Permiten resguardar a los niños de situaciones que no son apropiadas para su edad, al tiempo que ofrecen un entorno de juego, lectura y acompañamiento.
“Son espacios que no están pensados para la foto, sino para el uso real. Los chicos juegan, dibujan, se expresan y eso también nos permite detectar situaciones que requieren intervención”, explicó Schapovaloff.
El crecimiento de la red responde también a un contexto social complejo. Según la subsecretaria, la principal dificultad actual no es solo económica, sino la contención emocional y social de las familias.

“Cuando hay crisis, aparecen otras problemáticas: violencia, consumo, abandono. Por eso nuestro mayor desafío hoy es acompañar a la familia”, sostuvo.
En esa línea, remarcó que el sistema funciona de manera articulada con otras áreas del Estado, como salud, educación y desarrollo social, para dar respuestas integrales.
Finalmente, Schapovaloff subrayó el rol del Estado en este esquema: “Sin esta red, sería muy difícil sostener a muchas familias. La primera infancia es un sector extremadamente vulnerable y necesita presencia constante”.



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