“El alquiler es el ingreso más importante”: preocupación en la Biblioteca Popular
Tras la salida de la firma Megatone, la institución perdió una de sus principales fuentes de financiamiento. Lidia Schiavoni, presidenta de la Comisión Directiva, explicó que presentaron una propuesta para reducir un 30% los salarios y las jornadas laborales de sus trabajadores.
La Biblioteca Popular atraviesa una delicada situación financiera tras la salida de la firma Megatone, que ocupaba uno de sus locales comerciales, y la acumulación de una deuda que supera los 17 millones de pesos. En ese contexto, la comisión directiva presentó ante el Ministerio de Trabajo una propuesta para reducir temporalmente los salarios y las jornadas laborales, con el objetivo de garantizar la continuidad de la institución.
En comunicación con el programa Realidad Mixta, emitido por Radio Up, la presidente de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular, Lidia Schiavoni, explicó que el contrato de alquiler tenía una duración de cinco años y debía renovarse en octubre de 2026. Las conversaciones para acordar una nueva etapa habían comenzado en septiembre, pero la firma comunicó su decisión de abandonar el inmueble el 7 u 8 de octubre: “En principio estaba planteado que se quedaban, estábamos haciendo el ajuste de cuál era el número”, relató Schiavoni, quien precisó que la decisión de retirarse llegó apenas 15 días después de iniciadas las negociaciones.
Ante el incumplimiento del pago de los alquileres, la Biblioteca Popular envió una carta documento para reclamar las sumas correspondientes a octubre y noviembre, además de exigir la restitución del local: “Estamos esperando, hoy mandamos una carta documento pidiendo el pago de estos alquileres que rondan una deuda de más de 17 millones de pesos”, sostuvo la presidenta.
La pérdida del alquiler compromete el pago de los salarios
Schiavoni explicó que el alquiler constituye uno de los ingresos más importantes de la institución, tanto por su regularidad como por el monto que representa. Su pérdida profundiza una crisis financiera que la biblioteca arrastra desde hace varios años: “En este momento ni siquiera el alquiler que estábamos cobrando nos permitía pagar el 100% los sueldos de bolsillo”, reconoció.
La situación afecta directamente a cinco trabajadores: cuatro con dedicación a tiempo completo y uno a medio tiempo. Para afrontar los próximos meses, la comisión directiva mantuvo conversaciones con el sindicato al que están afiliados los empleados y elaboró una propuesta que presentó ante el Ministerio de Trabajo.
La iniciativa contempla una reducción del 30% de los salarios y de la jornada laboral, con el propósito de sostener el funcionamiento durante los próximos tres o cuatro meses, mientras se busca un nuevo inquilino para el inmueble: “Tratando de buscar una solución consensuada y que sea lo menos dañina para todos hicimos una propuesta”, explicó Schiavoni.
La presidenta también manifestó su preocupación por las obligaciones laborales y previsionales acumuladas, entre ellas los aportes patronales y las cargas sociales: “Nosotros en este momento sentimos una gran responsabilidad de no ilusionar a nuestro equipo de que esto puede continuar porque no es verdad”, expresó al describir la complejidad de sostener la actual estructura de trabajadores.
Una institución con entre 500 y 600 socios
La Biblioteca Popular cuenta actualmente con una masa societaria que oscila entre los 500 y 600 integrantes. Aproximadamente la mitad abona la cuota anual completa, mientras que el resto corresponde a estudiantes, menores y jubilados que cuentan con una contribución diferenciada.
Además del aporte de los socios, la institución recibe un subsidio provincial que, según indicó Schiavoni, permitirá sostener parte de los gastos hasta febrero o marzo del próximo año.
Hace algunos meses, la biblioteca lanzó una convocatoria para sumar suscripciones mensuales mediante billeteras electrónicas, con el objetivo de generar ingresos regulares que contribuyan a garantizar sus servicios: “Nos encantaría poder ser absolutamente gratuito”, expresó la presidenta, aunque remarcó que la cuota societaria también representa un compromiso de la comunidad con el cuidado y la devolución de los libros.
La institución mantiene colecciones de literatura para adultos e infantil, además de un importante acervo de literatura e historia regional que es utilizado por investigadores y lectores.
El antecedente de Ribeiro y la dificultad de afrontar reclamos judiciales
Durante la entrevista, Schiavoni también recordó el antecedente de la firma Ribeiro, que había ocupado anteriormente el inmueble y dejó a la biblioteca durante un año sin cobrar alquileres: “Ribeiro se fue y nos dejó más bien un muerto. No hay nada para cobrar, no hay nada para esperar”, afirmó.
Consultada sobre la posibilidad de avanzar judicialmente contra aquella empresa, explicó que no se realizó una demanda y señaló que la institución carece de recursos para afrontar los costos de un proceso de esas características.
Actualmente, la Biblioteca Popular recibe colaboración de profesionales para el asesoramiento jurídico y contable, en un escenario en el que cada ingreso resulta fundamental para sostener sus actividades.
Mientras tanto, la comisión directiva busca conseguir un nuevo inquilino para el local comercial y recuperar la estabilidad económica que permita mantener el equipo de trabajo y garantizar la atención al público: “Esperamos que pronto podamos conseguir un nuevo inquilino con buenas condiciones y que podamos restituir nuestro equipo de trabajo al 100%”, concluyó Schiavoni.