La investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), Nazarena Bauso, sostuvo que la pobreza debe analizarse desde una perspectiva más amplia que la meramente económica. Durante una entrevista concedida al programa “Realidad Mixta”, emitido por Radio Up, explicó que el nuevo informe elaborado junto con la Fundación La Nación y el programa Hambre de Futuro busca medir las privaciones estructurales que afectan a los hogares argentinos.
“El objetivo fue generar un informe con datos de pobreza multidimensional extrema y no seguir centrándonos exclusivamente en la medición basada en los ingresos de los hogares”, señaló.
Según detalló, el trabajo utiliza información proveniente del Censo Nacional 2022 para construir un índice que incorpora variables relacionadas con las condiciones materiales de vida y permite observar con mayor precisión las desigualdades territoriales en todo el país.

Qué mide la pobreza multidimensional
Bauso explicó que este enfoque incorpora dimensiones que habitualmente quedan fuera de las estadísticas tradicionales sobre pobreza.
En lugar de considerar únicamente cuánto dinero ingresa a un hogar, el índice analiza aspectos como el acceso a servicios básicos, las condiciones habitacionales, la educación, la inserción laboral y otras privaciones materiales que determinan la calidad de vida de las personas.
“Nos alejamos de una medición exclusivamente económica y ponemos el foco en cuestiones que tienen que ver con el desarrollo humano y con condiciones que no cambian de manera abrupta como sí ocurre con los ingresos”, explicó.
En ese sentido, remarcó que este tipo de indicadores permiten detectar problemas de larga duración que permanecen incluso cuando mejoran o empeoran coyunturalmente las variables económicas.
Una pobreza estructural que permanece en el tiempo
Durante la entrevista, la investigadora reconoció que existe una pobreza estructural que no desaparece con las fluctuaciones económicas.
Al medir características como los materiales de construcción de las viviendas, el acceso a infraestructura o las oportunidades educativas y laborales, el informe refleja situaciones que permanecen estancadas durante largos períodos.
“Estas privaciones materiales hablan de déficits estructurales que no cambian sustancialmente de un momento a otro y muestran situaciones de exclusión persistentes”, afirmó.
Por ese motivo, consideró que la pobreza multidimensional ofrece una fotografía más estable de las desigualdades sociales y permite comprender mejor los desafíos de largo plazo que enfrenta el país.
NOA y NEA, las regiones con mayor vulnerabilidad
Uno de los principales hallazgos del informe es la fuerte concentración de la pobreza multidimensional en el norte argentino.
Bauso indicó que la región del NOA presenta el índice más elevado, con cerca de 40 puntos, seguida muy de cerca por el NEA, que registra 38 puntos y se ubica por encima del promedio nacional.
En el otro extremo aparecen el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y la Patagonia, donde los niveles de exposición al riesgo de pobreza multidimensional resultan considerablemente menores.
La especialista explicó que estos resultados confirman tendencias históricas de desigualdad regional, aunque destacó que el valor del estudio radica en cuantificar con mayor precisión la magnitud de esas diferencias.

Las zonas rurales concentran las mayores privaciones
Otro aspecto destacado por la investigadora es la marcada brecha entre los grandes centros urbanos y las áreas rurales.
Según indicó, los hogares alejados de las principales ciudades presentan mayores dificultades para acceder a servicios esenciales, oportunidades educativas y empleos de calidad, factores que incrementan significativamente su riesgo de pobreza multidimensional.
“Los hogares ubicados en zonas rurales experimentan mayores niveles de exclusión. Tienen menos acceso a servicios, peores condiciones educativas y laborales, y eso se refleja claramente en el índice”, sostuvo.
La utilización de datos censales, agregó, permitió alcanzar una cobertura territorial mucho más amplia que la de las encuestas tradicionales y ofrecer una representación más fiel de la realidad de esas comunidades.
Santiago del Estero encabeza el ranking provincial
Consultada sobre las provincias con mayores niveles de vulnerabilidad estructural, Bauso indicó que Santiago del Estero ocupa el primer lugar con el puntaje más alto del índice de pobreza multidimensional extrema.
Luego aparecen Formosa, Salta, Jujuy, Chaco y San Juan, consolidando una fuerte presencia de provincias del norte argentino entre las más afectadas.
Además, señaló que dentro de cada jurisdicción las mayores carencias suelen concentrarse en los departamentos periféricos o alejados de las capitales provinciales, donde persisten déficits históricos en infraestructura, servicios y oportunidades de desarrollo.
Un aporte para comprender la pobreza desde una perspectiva integral
Finalmente, Bauso destacó que el informe pretende complementar las mediciones oficiales basadas en ingresos y aportar herramientas para comprender la complejidad del fenómeno.
“El Censo nos permite tener una mirada global y más precisa del territorio argentino, incluyendo poblaciones rurales que muchas veces no aparecen reflejadas en otras mediciones”, concluyó.
La investigadora consideró que incorporar una mirada multidimensional resulta clave para diseñar políticas públicas que no solo atiendan la coyuntura económica, sino también las desigualdades estructurales que afectan a millones de argentinos desde hace décadas.



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