En su paso por Arriba la Radio por Radio Up, el entrenador Mariano Marcos puso el foco en Misiones y dejó un diagnóstico claro: la provincia tiene condiciones naturales para destacarse en el básquet, pero no logra transformarlas en desarrollo sostenido.
El análisis no se quedó en lo superficial. Marcos remarcó que hay una base muy favorable en términos físicos y de cantidad de jugadores, aunque eso no alcanza si no está acompañado por una estructura adecuada.

“Es una picardía, porque está explotado de chicos con talento y no tienen las condiciones para poder desarrollarse.”
En esa misma línea, profundizó sobre lo que diferencia a Misiones de otras regiones del país: “En Misiones hay una población mucho más alta. Hay biotipo, talento y talla. La diferencia con otras provincias es grande en ese sentido.”

Infraestructura y competencia: las principales trabas
A la hora de explicar por qué ese potencial no se traduce en resultados, el entrenador fue directo: la falta de infraestructura es uno de los principales obstáculos. Según detalló, la imposibilidad de contar con más espacios de entrenamiento limita el crecimiento desde las bases. “No sé cuántos clubes en Misiones tienen dos canchas para poder entrenar. Eso ya te marca una limitación muy grande.”
Dentro de ese panorama, mencionó a CAPRI como uno de los pocos ejemplos que escapan a esa realidad. Pero el problema no termina ahí. La distancia geográfica también juega en contra y reduce las posibilidades de competir con mayor frecuencia, algo clave en la formación. “La lejanía para la competencia influye muchísimo. No tenés el mismo roce que en otros lugares.”

Talento sin proyección y cambio de hábitos
El resultado de ese contexto es claro: muchos jóvenes con condiciones no logran proyectarse a niveles superiores. Marcos lo explicó sin rodeos: “Hay chicos extraordinarios, pero no tienen la ayuda necesaria como para poder pensar en ser profesionales.”
A ese escenario se suma un cambio generacional que también impacta en la formación. El entrenador marcó una diferencia fuerte con otras épocas, donde el tiempo en el club era mayor.
“Hoy los chicos no van tanto al club. Antes terminaban de entrenar y se quedaban a tirar al aro.”
“Ahora se van a la casa con el celular, la Play, la computadora… y eso también influye.”

Un problema que excede a Misiones
Si bien el eje estuvo puesto en la provincia, Marcos dejó en claro que hay dificultades que atraviesan a todo el básquet argentino. La falta de inversión y las condiciones laborales de los entrenadores también forman parte del problema estructural.
“La infraestructura de los clubes no crece y los entrenadores ganan muy poco dinero.”

Su presente y la apuesta por la formación
Actualmente, Mariano Marcos desarrolla su trabajo en Quimsa, en Santiago del Estero, dentro de la estructura de la Liga Nacional de Básquet, donde continúa enfocado en el desarrollo de jugadores.
Allí trabaja con jóvenes que buscan dar el salto al profesionalismo, en un contexto diferente al que describió en Misiones.
“Me sedujo la posibilidad de seguir trabajando en formación, que es lo que más me gusta.”

Formación integral y rol del entrenador
Con experiencia en la Confederación Argentina de Básquet, Marcos también dejó una reflexión sobre el rol del formador. Para él, el desarrollo no depende solo del talento, sino de una combinación de trabajo, hábitos y acompañamiento. “El talento solo no alcanza. Si no hay trabajo, dedicación y hábitos, no sirve.”
Y completó: “Nosotros no solo enseñamos básquet, también acompañamos y formamos personas.”

Por último, Marcos también apuntó a la responsabilidad dirigencial como parte del crecimiento del deporte. “Hay dirigentes muy capaces y otros que no, como en todos lados. Pero es clave capacitarse para poder crecer.”



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