El precio internacional del petróleo superó los US$90 por barril por primera vez desde agosto de 2023, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente y el impacto que generó el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
Este viernes, los futuros del Brent alcanzaron los US$93,10 por barril, un valor que no se registraba desde principios de agosto de 2023. En paralelo, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cotizaba en US$91,18, consolidando una tendencia alcista que ya acumula más de 45% de aumento desde comienzos de 2026.
El alza está vinculada principalmente al cierre del estrecho de Ormuz, una vía estratégica ubicada entre el Golfo de Omán y el Golfo Pérsico, por donde circula una parte significativa del petróleo y del gas natural licuado que se exporta desde Medio Oriente hacia Asia, Europa y Estados Unidos. La interrupción de ese corredor clave presiona sobre los precios de la energía y también eleva los costos logísticos y de seguros en el comercio internacional.
Qué puede pasar con el combustible en Argentina

En la Argentina, el aumento del crudo abre interrogantes sobre un eventual impacto en el precio de los combustibles. Sin embargo, desde el sector petrolero buscaron llevar calma frente a la volatilidad internacional.
El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que por el momento no se prevén cambios bruscos en el precio de las naftas y el gasoil. Según explicó, la compañía aplica una política basada en promedios móviles del valor del petróleo, lo que permite evitar que las subas o bajas del barril se trasladen de forma inmediata al surtidor.
“No va a haber cimbronazos en los precios de las naftas”, afirmó el ejecutivo, y remarcó que en escenarios de alta volatilidad “no hay que actuar con pánico”.
Marín detalló que la petrolera no toma como referencia el precio diario del crudo, sino un promedio que suaviza las fluctuaciones del mercado internacional. De esa manera, cuando se registran aumentos abruptos pero temporales, el impacto sobre el precio final de los combustibles es limitado.
No obstante, advirtió que si la suba del barril se mantiene en el tiempo, eventualmente podría reflejarse en el mercado local, aunque de manera gradual. “Si llega a pasar, será muy de a poco”, señaló.
Un mercado en alerta

El salto del petróleo encendió las alarmas entre analistas e inversores. Algunos bancos de inversión estiman que el barril podría acercarse a los US$100 si la escalada del conflicto continúa.
Incluso, el ministro de Energía de Qatar advirtió al diario Financial Times que los productores del Golfo podrían suspender exportaciones en las próximas semanas si la crisis se profundiza, un escenario que podría llevar el precio del crudo hasta los US$150 por barril.
Ante esta incertidumbre, el Gobierno argentino y las empresas del sector energético siguen de cerca dos variables clave: el posible traslado del aumento del petróleo a los precios internos y el impacto que un valor internacional más alto podría tener en el saldo comercial del sector.
Desde la industria petrolera reconocen que el contexto fortalece el posicionamiento exportador de la Argentina, aunque advierten que todavía es prematuro tomar decisiones. “Hay que mirar las tendencias para detectar en qué valor se queda el petróleo. Nadie va a tomar una decisión a las apuradas”, señalaron desde una compañía del sector.
En ese análisis también aparece un factor central: hasta qué punto el mercado local puede absorber un aumento del combustible sin afectar la demanda, en un sector que describen como “ajustado en términos de rentabilidad”.
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Advertencia del FMI sobre la economía mundial

El impacto del conflicto no solo preocupa a los mercados energéticos. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió que la guerra en Medio Oriente pone a prueba la resiliencia de la economía global.
La funcionaria señaló que el organismo ya observa una “subida vertiginosa” en los precios internacionales del petróleo y un aumento de la volatilidad financiera, además de perturbaciones en el comercio y la actividad económica.
“Estamos evaluando y cuantificando las ramificaciones económicas regionales y globales”, afirmó Georgieva, al anticipar que el impacto del conflicto será incluido en el próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial que el organismo publicará en abril.
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