El periodismo atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. La irrupción de las redes sociales, la inteligencia artificial, la crisis económica de los medios tradicionales y las nuevas formas de consumo informativo están modificando no sólo la manera de producir noticias, sino también el rol del periodista dentro de la sociedad.
En ese contexto, referentes de distintos medios de comunicación de Misiones participaron de un debate abierto donde abordaron temas centrales para la profesión: la relación con el poder político, la libertad de prensa, la formación académica, la precarización laboral, el financiamiento de los medios y los desafíos de las nuevas generaciones.
Del intercambio participaron Ana Alicia Poterala (Canal 12), Raquel Lukowiec (Canal 4), Tony Villalba (Radio Up y El Territorio), Gabriel Fusté (Radio República), Ernesto Azarkevich (corresponsal de Clarín en Misiones y Corrientes) y Laureano Rodríguez (Radio Up).

La tensión entre el poder político y la prensa
Uno de los ejes más fuertes de la conversación fue la relación entre los gobiernos y los medios de comunicación. Los participantes coincidieron en que el cuestionamiento a la prensa no es un fenómeno nuevo, aunque reconocieron que en los últimos años se ha intensificado la confrontación pública entre dirigentes políticos y periodistas.
Ana Alicia Poterala sostuvo que pocas veces observó un enfrentamiento tan directo hacia los medios de comunicación, mientras que Gabriel Fusté planteó que, pese a las agresiones verbales, la libertad de prensa sigue encontrando espacios para expresarse gracias a las plataformas digitales.
Por su parte, Laureano Rodríguez advirtió que la preocupación no debe centrarse únicamente en los insultos públicos, sino también en formas más silenciosas de condicionamiento. Entre ellas mencionó la exclusión de determinados medios de conferencias de prensa, la negativa a brindar información pública o la selección arbitraria de periodistas para acceder a funcionarios.
El debate derivó además hacia una práctica cada vez más frecuente: la comunicación directa de los dirigentes a través de redes sociales, sin intermediación periodística ni posibilidad de repreguntas.

Redes sociales: más comunicación, menos preguntas
Los periodistas coincidieron en que las plataformas digitales modificaron profundamente la relación entre la política y los medios. Hoy muchos funcionarios eligen comunicar decisiones, anuncios o posicionamientos a través de videos, publicaciones en redes o transmisiones en vivo.
Esto permite un contacto directo con la ciudadanía, pero también elimina uno de los pilares históricos del periodismo: la posibilidad de preguntar, contrastar datos y profundizar información.
La lógica de la comunicación unidireccional fue señalada como uno de los cambios más significativos de la última década.
El mercado laboral y la precarización de los medios
Otro de los temas que atravesó el debate fue la situación económica de las empresas periodísticas. Los participantes señalaron que los medios enfrentan dificultades crecientes para sostener estructuras tradicionales de trabajo.
La caída de ingresos publicitarios, la concentración de pautas oficiales y la migración de audiencias hacia plataformas digitales generaron un escenario complejo para radios, canales de televisión, diarios y portales informativos.
Tony Villalba remarcó que muchos medios dependen en gran medida de la publicidad estatal, situación que puede afectar la autonomía económica y editorial. Además, se mencionó el cierre de empresas periodísticas, la reducción de planteles y la necesidad de que los trabajadores de prensa desarrollen múltiples tareas simultáneamente.
Hoy un periodista suele escribir, fotografiar, grabar video, editar contenido y administrar redes sociales, una realidad muy distinta a la de décadas anteriores.

La formación académica bajo revisión
Uno de los capítulos más profundos de la charla estuvo relacionado con la preparación de las nuevas generaciones. Los participantes coincidieron en que existe una brecha entre la formación académica y las exigencias concretas del mercado laboral.
Raquel Lukowiek planteó la necesidad de fortalecer los aspectos prácticos de la enseñanza, especialmente en lo relacionado con el trabajo de campo, la cobertura de eventos y la búsqueda de información propia.
También surgieron cuestionamientos sobre habilidades consideradas básicas para el ejercicio profesional, como entrevistar cara a cara, construir una agenda de fuentes, identificar una noticia o realizar preguntas relevantes.
La preocupación no estuvo centrada únicamente en los conocimientos técnicos, sino también en competencias vinculadas a la lectura, la comprensión de textos, la capacidad de análisis y la comunicación interpersonal.
Inteligencia artificial: amenaza o herramienta
La aparición de herramientas de inteligencia artificial generó otro punto de reflexión. Los periodistas coincidieron en que la tecnología puede agilizar procesos y facilitar tareas operativas, pero advirtieron sobre el riesgo de uniformar contenidos.
Según señalaron, la utilización indiscriminada de sistemas automáticos para redactar textos puede derivar en una pérdida de creatividad, diversidad de enfoques y valor agregado periodístico.
El consenso fue que la IA debe funcionar como una herramienta complementaria y no como un reemplazo del trabajo profesional. La verificación de datos, el criterio editorial, la búsqueda de fuentes y la construcción de historias siguen siendo tareas que dependen de la experiencia y el juicio humano.
La vocación como factor diferencial
A lo largo del encuentro apareció reiteradamente una palabra: vocación. Varios de los participantes señalaron que el periodismo continúa siendo una profesión que exige curiosidad permanente, compromiso con la información y una disposición constante para aprender.
La capacidad de leer, investigar, verificar y formular preguntas fue identificada como una de las principales diferencias entre quienes simplemente reproducen información y quienes logran producir contenido de valor.
En un escenario marcado por la velocidad, la sobreabundancia de datos y la competencia de nuevas plataformas, los periodistas coincidieron en que el principal desafío sigue siendo el mismo de siempre: construir credibilidad.
Ernesto Azarkevich: “Las buenas historias siguen teniendo lugar, incluso en los grandes medios”
El corresponsal de Clarín en Misiones y Corrientes, Ernesto Azarkevich, aportó una mirada vinculada al periodismo federal y a los desafíos que implica instalar temas del interior del país en la agenda nacional. Con décadas de experiencia en medios gráficos, recordó que el trabajo periodístico no se limita a transmitir hechos, sino a encontrar el enfoque que transforme una noticia local en una historia de interés general.
Azarkievich señaló que los medios nacionales atraviesan una fuerte reducción de estructuras y corresponsalías, situación que obliga a los periodistas a ser cada vez más precisos en la selección y presentación de los temas. En ese contexto, explicó que muchas veces no alcanza con informar un hecho: es necesario construir el relato, aportar contexto y demostrar por qué una historia merece trascender los límites de una provincia.
También remarcó que uno de los problemas actuales es la falta de lectura y de preparación previa de muchos jóvenes que ingresan a la profesión. Según planteó, el periodismo exige curiosidad permanente, capacidad de investigación y una formación constante que permita comprender los procesos detrás de cada noticia.
Al mismo tiempo, advirtió sobre los riesgos de la homogeneización de contenidos generada por el uso indiscriminado de herramientas tecnológicas. En su análisis, la inteligencia artificial puede ser útil para agilizar tareas, pero nunca reemplazar la mirada propia del periodista ni su capacidad para descubrir historias relevantes.
Para Azarkevich, el diferencial sigue estando en la búsqueda de información original, el contacto con las fuentes y la construcción de relatos con profundidad. “Siempre va a haber espacio para las buenas historias”, resumió al explicar que el desafío del periodismo actual es encontrar aquello que otros no vieron y contarlo de una manera que genere interés más allá del lugar donde ocurrió.
Recuperar la confianza
Como conclusión, el debate dejó una preocupación compartida: la crisis de confianza que atraviesan las instituciones, entre ellas los medios de comunicación.
Sin embargo, también surgió una coincidencia transversal entre los participantes: el periodismo sigue siendo una herramienta fundamental para fortalecer la democracia, controlar al poder y ofrecer información confiable a la ciudadanía.
En un contexto donde cualquiera puede publicar contenido en redes sociales, la diferencia continúa estando en la rigurosidad, la verificación y la capacidad de contar historias con profundidad.
Para los periodistas misioneros que participaron del encuentro, el futuro de la profesión dependerá de la capacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos sin resignar los principios básicos que históricamente dieron sentido al oficio.



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