La problemática de las adicciones en Misiones dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una realidad extendida que atraviesa tanto zonas urbanas como rurales. Así lo expuso el doctor José Fabio, coordinador de la Pastoral Diocesana de Adicciones de Oberá en diálogo con Radio Up, donde detalló el crecimiento sostenido de casos, la diversificación de consumos y la preocupación por la baja en la edad de inicio.
Desde la Pastoral, el Fabio trazó un diagnóstico contundente: la demanda no deja de crecer y el sistema de asistencia se encuentra al límite.
Un problema en expansión
El dato más impactante surge de los registros internos de la pastoral. Según explicó Fabio, el 2025 cerró con 1.474 historias clínicas activas, mientras que en apenas los primeros meses de 2026 la cifra ya alcanzó las 1.552 personas asistidas.
Este crecimiento acelerado refleja, según el coordinador, no solo la magnitud del problema sino también su carácter invisible: “son los que llegan, pero hay muchos más que no consultan”, advirtió.
El alcance territorial también da cuenta de la expansión del fenómeno. Pacientes provenientes de localidades como El Soberbio, San Vicente, Aristóbulo del Valle, San Javier e incluso Puerto Esperanza llegan a Oberá en busca de ayuda, lo que confirma que el consumo problemático ya no distingue geografías.

De las colonias a la ciudad: una problemática transversal
Uno de los cambios más significativos en los últimos años es la penetración de las sustancias en zonas rurales. Fabio recordó que el obispo Damián Bitar ya advertía tiempo atrás sobre la llegada de drogas a las colonias.
Hoy, esa advertencia se materializa en una realidad concreta: el consumo atraviesa tanto ámbitos urbanos como rurales, ampliando su impacto social y sanitario.
Otro factor determinante fue la pandemia de COVID-19, que provocó un fuerte retroceso en los procesos de recuperación. La falta de transporte y las restricciones de movilidad generaron el abandono de tratamientos, especialmente en jóvenes.
“Muchos quedaron fuera del sistema de asistencia y no lograron retomar”, explicó Fabio, quien remarcó que ese corte aún tiene consecuencias en la actualidad.
Las “3 C”: una síntesis del drama social
En uno de los tramos más duros de la entrevista, el coordinador resumió el impacto de las adicciones en lo que denominó las “3 C”:
calle, cárcel y cementerio.
Esta definición grafica el recorrido que atraviesan muchas personas con consumo problemático, evidenciando la gravedad del fenómeno y la urgencia de abordarlo de manera integral.
Niños, jóvenes y adultos: todas las edades afectadas
Las estadísticas recopiladas en una década muestran un panorama alarmante. La franja más afectada se ubica entre los 18 y 30 años, pero los extremos etarios también generan preocupación.
Se han registrado casos de consumo en niños de apenas 5 años, mientras que actualmente hay menores de entre 8 y 10 años en tratamiento. En el otro extremo, adultos mayores también forman parte del sistema de asistencia, principalmente por consumo de alcohol.
Este dato refuerza la idea de que las adicciones no responden a un único perfil, sino que atraviesan todas las edades.
Policonsumo y nuevas adicciones: un escenario más complejo
El consumo ya no se limita a una sola sustancia. Según Fabio, el policonsumo es cada vez más frecuente e incluye alcohol (principal sustancia de inicio), medicamentos, inhalantes en niños, cocaína y paco y marihuana. A esto se suman nuevas formas de adicción que generan alarma creciente la ludopatía y apuestas online, videojuegos y vapeo en adolescentes.
El especialista advirtió que muchas de estas prácticas están naturalizadas socialmente, lo que dificulta su prevención.
Publicidad, consumo y construcción del éxito
Un punto clave del análisis estuvo vinculado a la influencia de la publicidad. Fabio cuestionó la asociación entre éxito y consumo que se promueve en distintos ámbitos, desde el deporte hasta los medios de comunicación.
La presencia de marcas de bebidas alcohólicas y plataformas de apuestas en eventos deportivos refuerza, según indicó, un mensaje peligroso que impacta especialmente en los jóvenes.
Adicción: un problema de salud, no solo de seguridad
Desde la pastoral sostienen una postura clara: la adicción es una enfermedad, tal como lo establece la Organización Mundial de la Salud.
En ese sentido, diferencian el consumo problemático —que debe abordarse desde la salud— del narcotráfico, que corresponde al ámbito de la seguridad.
“El adicto es un sufriente, no un delincuente”, remarcó Fabio, quien destacó la importancia del acompañamiento humano, emocional y familiar en los procesos de recuperación.

El rol de la familia y la recaída como parte del proceso
El tratamiento no se limita al individuo. La pastoral trabaja con el núcleo familiar completo, entendiendo que el contexto es determinante.
Los pacientes que cuentan con acompañamiento familiar tienen mayores posibilidades de sostener el proceso, mientras que los conflictos intrafamiliares suelen agravar la situación.
En cuanto a la evolución, Fabio fue claro: la recaída forma parte del tratamiento. Se trata de una enfermedad crónica que requiere seguimiento continuo, sin “altas” definitivas, sino con instancias de acompañamiento progresivo.
Sistema al límite y falta de infraestructura
El equipo interdisciplinario —integrado por psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales y nutricionistas— se encuentra muchas veces desbordado.
Actualmente cuentan con atención psiquiátrica tres días a la semana, pero la demanda supera ampliamente la capacidad instalada.
En este contexto, Fabio planteó una necesidad urgente: la creación de un centro de desintoxicación, deshabituación y reinserción laboral, como herramienta clave para enfrentar el problema de manera estructural.
Emergencia en discapacidad: advierten crisis y reclaman respuestas urgenteshttps://t.co/6nu3tPrBGy pic.twitter.com/ZispK1oiwr
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 8, 2026



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