El Papa Francisco no participó del tradicional Vía Crucis en el Coliseo romano, pero escribió las meditaciones que se leyeron durante la ceremonia. Unas 20 mil personas asistieron al evento, que recordó la Pasión de Cristo a través de catorce estaciones simbólicas. El Papa sigue recuperándose de una neumonía bilateral y otras complicaciones respiratorias.
Francisco, de 88 años, fue dado de alta recientemente tras permanecer internado durante casi 40 días en la Clínica Gemelli de Roma. La celebración estuvo a cargo del Cardenal Baldassare Reina, Vicario General para la Diócesis de Roma. El texto preparado por el Pontífice resaltó la importancia de seguir el camino de Jesús en la vida cotidiana.
Recomponer lazos de fraternidad y renovar la fe
Las reflexiones incluyeron llamados a recomponer los lazos de fraternidad y a renovar la fe. Francisco definió el Vía Crucis como una oración en movimiento que interrumpe la rutina para llevar al creyente del cansancio a la alegría. También destacó que la cruz representa una bajada hacia el amor y no solo una subida de sufrimiento.
La cruz fue cargada por grupos diversos: jóvenes, migrantes, trabajadores de la salud, personas con discapacidad, educadores, voluntarios y representantes de Cáritas. Durante la ceremonia, los fieles rezaron por la paz, la unidad de la Iglesia y la esperanza. El Papa finalizó su mensaje con una súplica: “Enséñanos a amar”.



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