El especialista en transporte marítimo y relaciones internacionales, Guillermo Marine, en diálogo con Radio Up trazó un análisis profundo sobre la historia, el presente y los desafíos de la hidrovía Paraná-Paraguay, destacando tanto su relevancia geopolítica como las tensiones que aún impiden su desarrollo integral.
Marine subrayó que la hidrovía, tal como fue concebida originalmente, no ha cambiado en su trazado esencial. “Se ha discutido mucho, y se sumó una adenda que va desde Rosario hasta el puerto de La Plata, pero la traza principal sigue siendo la que conecta el Paraná Guazú con Nueva Palmira, en Uruguay”, explicó. Sin embargo, reconoció que llevarla a cabo fue “extremadamente complejo”, por una conjunción de factores técnicos y políticos que siguen vigentes hasta hoy.
Entre los aspectos técnicos, destacó la disparidad en las condiciones de navegabilidad: “Argentina tiene 1.240 kilómetros de hidrovía en su territorio y es la que más carga transporta y más mantenimiento realiza. En cambio, tramos como los del norte, por ejemplo el de Puerto Cáceres en Brasil, representan menos del 3% del volumen de carga que sale desde Rosario”, ilustró.
Sobre la posibilidad de extender la hidrovía hacia el Alto Paraná, incluyendo a provincias como Misiones, Marine fue enfático: “Sería una excelente noticia para Misiones y Corrientes, pero hay que contemplar muchos factores: el dragado, el balizamiento, la seguridad, y sobre todo, el rol de Yacyretá, que debería regular los caudales para garantizar la navegación. Ahí empieza la dicotomía entre generar energía o permitir el paso de embarcaciones”.
Desde el punto de vista geopolítico, el especialista remarcó que si bien todos los países firmantes del tratado —como Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay— se benefician del libre tránsito, no todos asumen las mismas responsabilidades: “Uruguay, por ejemplo, no tiene ni un kilómetro de hidrovía, pero accede a su uso pleno sin invertir en mantenimiento. Lo mismo sucede con Bolivia, que tiene apenas 48 kilómetros de costa fluvial”.
Marine también cuestionó el rol del ente internacional que administra la hidrovía y advirtió sobre la fragilidad institucional de las decisiones en torno a ella: “Los tratados internacionales tienen jerarquía constitucional. Pero si los países no los toman como política de Estado, cualquier cambio de gobierno puede alterar los acuerdos estratégicos. En Argentina, lamentablemente, la política exterior no está desvinculada de los vaivenes ideológicos internos”.
En relación con el futuro de la administración de la hidrovía, el especialista planteó una mirada crítica sobre las opciones de gestión: “Es demasiado importante como para dejarla en manos privadas, pero también hay que reconocer que lo público en Argentina muchas veces ha sido sinónimo de ineficiencia y corrupción. Por eso, si vuelve a licitarse, se necesitan reglas de juego claras y una administración que combine capacidad técnica con transparencia”.
Finalmente, insistió en que el desarrollo de la hidrovía debe ser fruto de una “buena voluntad internacional sostenida” y de acuerdos técnicos sólidos: “La hidrovía no puede depender de la improvisación ni del cortoplacismo. Es un canal estratégico que define nuestra inserción en el comercio global, y debe ser tratada como tal”.
Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/guillermo-marine


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