El INDEC difundirá este martes el índice de pobreza correspondiente al segundo semestre de 2025, en un contexto económico atravesado por señales mixtas: una mejora durante buena parte del año y un deterioro marcado en el tramo final.
Las estimaciones privadas coinciden en que el indicador podría ubicarse en torno al 30%, lo que implicaría una leve mejora respecto a períodos anteriores, aunque con una desaceleración en la tendencia descendente observada en los primeros meses del año.
Durante el primer semestre de 2025, la pobreza alcanzó el 31,6%, lo que representó una caída de 6,5 puntos porcentuales frente al semestre previo. Sin embargo, esa mejora no logró sostenerse con la misma intensidad en la segunda mitad del año.

De acuerdo con proyecciones de la Universidad Torcuato Di Tella, la evolución trimestral expone con claridad el cambio de tendencia: la pobreza habría descendido al 28,7% en el tercer trimestre, pero luego volvió a subir hasta el 32,5% en el cuarto trimestre, reflejando un deterioro en las condiciones sociales hacia el cierre de 2025.
Este comportamiento responde a una combinación de factores económicos que impactaron directamente en el poder adquisitivo. Entre ellos, se destacan la aceleración de la inflación —por encima del 2% mensual desde septiembre—, el incremento sostenido de la Canasta Básica Total, la caída del salario real cercana al 2,5% en el último cuatrimestre y la suba del desempleo del 6,4% al 7,5%. A esto se suma el retroceso de las jubilaciones mínimas frente a la inflación y el estancamiento de la Asignación Universal por Hijo (AUH) en términos reales.
En ese marco, el dato oficial también se inscribe en el debate político. El presidente Javier Milei sostiene que millones de personas salieron de la pobreza durante su gestión. No obstante, distintas mediciones privadas plantean una lectura más matizada: si bien reconocen una mejora respecto a los momentos más críticos, advierten que, en comparación con niveles previos, la reducción resulta más moderada y vulnerable a cambios en el contexto económico.

El informe que dará a conocer el INDEC será determinante para confirmar si la pobreza logra perforar el umbral del 30% o si el deterioro del último trimestre terminó neutralizando gran parte de la mejora previa.
De cara a 2026, especialistas coinciden en que el principal desafío será consolidar una recuperación sostenida de los ingresos, en un escenario donde la estabilidad de precios, la recomposición salarial y la mejora del empleo resultan claves para lograr una baja estructural del indicador.



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