El economista de Centro de Economía Política Argentina, Nicolás Taiariol, analizó el impacto del actual modelo económico sobre el empleo privado y aseguró que la Argentina atraviesa una situación laboral “muy parecida a la de los años 90”, marcada por la caída del consumo, el cierre de empresas y el aumento del desempleo.
Durante una entrevista radial, Taiariol sostuvo que, según los datos relevados por CEPA en base a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 cerraron 24.400 empleadores en el país, lo que representa un promedio de 30 empleadores menos por día.
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“El dato es contundente y muy importante. La contracara de eso son 327.000 puestos de trabajo formales perdidos, a los que se podrían sumar otros 30.000 empleos en casas particulares”, explicó.
El economista remarcó que el número de empresas cerradas incluso supera al registrado durante toda la gestión de Mauricio Macri, pero en un período mucho más corto. “En la mitad de tiempo cerraron la misma cantidad de empresas”, advirtió.
Los sectores más golpeados
Según detalló, los rubros más afectados son comercio, construcción, industria manufacturera, transporte, almacenamiento, servicios inmobiliarios y servicios profesionales, todos vinculados al mercado interno y al consumo cotidiano.
“Las empresas que cierran están relacionadas con el mercado doméstico. Y el mercado doméstico se sostiene con el consumo privado. Si eso no se recupera, difícilmente la situación pueda cambiar”, señaló.

En contrapartida, indicó que la única provincia con indicadores positivos es Neuquén, impulsada por el desarrollo petrolero y gasífero de Vaca Muerta.
“Es una isla frente al resto del país. Cuando uno mira las 24 jurisdicciones, todas muestran números negativos en empresas y empleo, salvo Neuquén”, afirmó.
“Las aplicaciones ya no alcanzan”
Taiariol también describió un fenómeno creciente de precarización laboral y explicó que muchas personas que perdieron empleos formales encontraron refugio en aplicaciones o en el monotributo, aunque aclaró que esa alternativa comienza a agotarse.
“Hoy existe el trabajo de aplicación, algo que en los 90 no existía. Mucha gente perdió el trabajo y se volcó a eso o abrió un monotributo. Pero eso ya se está agotando”, indicó.

En ese sentido, habló de un “canibalismo” entre trabajadores de plataformas digitales debido al exceso de oferta laboral. “Todos bajan el precio para conseguir viajes o tareas. Se están devorando entre ellos”, sostuvo.
Además, aseguró que comienzan a reaparecer escenas de largas filas para búsquedas laborales. “Estamos viendo nuevamente colas de cinco o seis cuadras para entrar a una entrevista. Muy parecido a los noventa”, expresó.
La reforma laboral y la falta de consumo
Consultado sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, el economista consideró que, hasta el momento, no produjo mejoras en el empleo.
“El gobierno entendía que iba a ser el gran cambio, pero no está impactando mucho. Ningún café va a contratar otro mozo porque las leyes sean más laxas. Lo hará si tiene más clientes y más mesas ocupadas”, explicó.
Para Taiariol, el principal problema es la caída del consumo. “Lo que dicen hoy desde una metalúrgica hasta un café es que la gente no está consumiendo. Y si no venden, no van a contratar empleados”, afirmó.
Jóvenes y mayores de 50, los más afectados
El economista también se refirió a las dificultades laborales que enfrentan los jóvenes y las personas mayores de 50 años.
“Siempre fue complicado para los jóvenes, pero hoy más todavía. Las empresas buscan personas de 23 años recibidas y con diez años de experiencia. Eso no existe”, ironizó.

A la vez, señaló que el mercado laboral “expulsa” a quienes superan los 50 años. “Si sos demasiado joven te cuesta, y si sos mayor también”, resumió.
“Las dos partes están perdiendo”
Finalmente, Taiariol aseguró que la situación actual perjudica tanto a trabajadores como a pequeñas y medianas empresas.
“Las pymes son el gran empleador argentino y también la están pasando mal porque no venden. Entonces hoy las dos partes pierden: el trabajador porque no consigue empleo o no le alcanza el salario, y el empleador porque no tiene ingresos para contratar”, concluyó.



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