El periodista Ernesto Cherquis Bialo falleció a los 85 años en Buenos Aires, este 21 de marzo de 2026, tras atravesar una grave enfermedad hematológica derivada de una leucemia que deterioró su salud en los últimos meses. El reconocido referente del periodismo deportivo argentino luchó hasta el final contra un cuadro médico complejo, que comenzó con complicaciones respiratorias y avanzó progresivamente, según se conoció en las últimas horas.
La noticia generó un fuerte impacto en el ambiente de los medios y del deporte, donde Cherquis Bialo era considerado una de las plumas más influyentes del país, especialmente por su trabajo en la histórica El Gráfico, publicación que marcó generaciones de periodistas y lectores.
Una batalla médica que no logró frenar
Durante sus últimos meses, el periodista enfrentó un enfriamiento que derivó en broncoespasmo, pulmonía y neumonía bilateral, lo que provocó una caída total de sus defensas. Con el paso del tiempo, el cuadro se agravó debido a fallas en la médula ósea, situación que desencadenó la leucemia que finalmente terminó con su vida.
A pesar del diagnóstico adverso, Cherquis Bialo mantuvo una actitud combativa, aferrado a la recuperación y acompañado por su entorno más cercano. Su resistencia fue destacada por colegas y amigos, quienes resaltaron su fortaleza y su pasión por el periodismo hasta los últimos días.
Una trayectoria que marcó época
A lo largo de su carrera, el periodista se convirtió en una referencia del periodismo deportivo argentino, con una trayectoria que incluyó más de tres décadas en El Gráfico, donde llegó a ocupar el cargo de director y consolidó un estilo narrativo profundo y analítico.
Su trabajo también se extendió a radio, televisión y medios digitales, siempre vinculado al deporte, con especial atención al boxeo y al fútbol, disciplinas que abordó con una mirada crítica y una fuerte impronta literaria.
El legado de una voz respetada
La muerte de Cherquis Bialo deja un vacío en el periodismo nacional, pero también un legado basado en la pasión por contar historias, el compromiso con la información y la defensa del periodismo de calidad.
Colegas, dirigentes y periodistas lo despidieron destacando su capacidad para formar nuevas generaciones y su aporte a la construcción de una identidad en el periodismo deportivo argentino.
Su última batalla, tal como él mismo sostenía, fue “luchar hasta la última campanada”, una frase que resume el espíritu con el que enfrentó la vida y la profesión que lo convirtió en un referente indiscutido.



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