En el marco de la campaña nacional de concientización sobre reanimación cardiopulmonar (RCP), especialistas en salud cardiovascular alertan sobre un punto que suele pasarse por alto: la falta de controles médicos antes de comenzar una actividad física, especialmente en gimnasios y espacios recreativos. El Dr. Fabio Menitte, cardiólogo e integrante de la Federación Argentina de Cardiología, explicó a Radio UP que muchas veces, quienes practican deporte de forma amateur no cuentan con una evaluación previa adecuada.
“Vemos casos cada vez más frecuentes de personas que se inscriben en un gimnasio sin ningún tipo de chequeo previo. Pueden tener factores de riesgo como hipertensión, colesterol alto o antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, y no lo saben”, advirtió Menitte. Esto, según remarcó, puede derivar en episodios de muerte súbita durante una rutina de ejercicio, incluso en personas jóvenes.
El problema no se limita a deportistas de alto rendimiento. De hecho, los llamados “gladiadores de fin de semana”, personas que practican deporte esporádicamente sin preparación ni seguimiento médico, representan un grupo especialmente vulnerable. “El riesgo aumenta cuando se combinan el esfuerzo físico con la falta de controles y ciertas condiciones preexistentes que no fueron detectadas a tiempo”, agregó el especialista.
La campaña impulsada busca, entre otros objetivos, instalar el hábito del control médico antes de iniciar cualquier tipo de actividad física. “No se trata de desalentar el ejercicio, todo lo contrario. Pero creemos fundamental que cada persona sepa cómo está su corazón antes de exigirlo”, sostuvo Menitte. Para ello, recomiendan un interrogatorio médico, un examen físico y un electrocardiograma de base como mínimo.
Aunque la muerte súbita en el deporte es un fenómeno poco frecuente en términos estadísticos, su impacto social es muy alto. Ocurre en personas jóvenes, activas, y en espacios donde la salud parece estar garantizada. “Eso genera alarma en la sociedad. Si le pasa a alguien que entrena, ¿qué me puede pasar a mí?”, reflexionó el cardiólogo.
Además de los controles individuales, Menitte insistió en la necesidad de que los gimnasios, clubes y centros de entrenamiento cuenten con herramientas básicas de prevención. “La presencia de un desfibrilador externo automático (DEA) puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Pero lo ideal es no llegar a ese punto, sino prevenir el evento con evaluaciones previas”, señaló.
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En ese sentido, desde la Federación promueven acciones educativas y de formación en RCP en todo el país. “Capacitar a la población, instalar la cultura del chequeo y promover espacios cardioprotegidos son ejes clave para reducir la mortalidad súbita. Es una tarea compartida entre instituciones, profesionales y cada persona que decide empezar a moverse”, concluyó.
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