Este martes 3 de junio Misiones volvió a marchar en el marco de la décima edición de Ni Una Menos, el movimiento que desde 2015 visibiliza la violencia de género y exige justicia por las víctimas de femicidio en todo el país. La movilización inició en el mástil ubicado sobre las avenidas Bartolomé Mitre y Uruguay, en Posadas, y se trasladó hasta la plaza 9 de Julio, en pleno centro de la capital provincial.
A pesar de que la marcha central a nivel nacional fue postergada para mañana miércoles 4 de junio —en unidad con jubilados, organizaciones de personas con discapacidad y otros sectores afectados por el ajuste— en Misiones las organizaciones decidieron mantener la fecha original y alzar la voz una vez más: “Ni una Menos, vivas nos queremos”.

Familiares presentes
La jornada estuvo marcada por la presencia de familiares de víctimas, organizaciones sindicales, movimientos feministas y sectores comunitarios. La cifra difundida por el Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano" de La Casa del Encuentro reveló que, en lo que va del año 2025, se registraron 109 femicidios en Argentina. Tres de esos casos ocurrieron en Misiones: Amanda Muller (Santa Ana), Soledad Machuca (Posadas) y Juana Maciel (Puerto Iguazú).
En diálogo con Radio Up, Laura Martínez, madre de Soledad Machuca, expresó con contundencia: “Solo queremos justicia por todas las que fueron víctimas de femicidio. Ahora que me tocó tan cerca me siento parte de este grupo. Es vital la colaboración de la comunidad en general para que la Justicia resuelva estas situaciones. En jornadas como la de hoy debemos salir a levantar la voz”, afirmó.

Y agregó: “Queremos justicia. Nada de lo sucedido debe quedar impune. La sociedad debe colaborar en la resolución de las causas. La gente que comete estos hechos debe estar presa”.
Por su parte, Daiana Bárbaro, activista, también compartió su preocupación: “La verdad es que seguimos preocupadas porque los números no bajan. Sé que es fundamental fortalecer la tarea preventiva y eso depende de nosotros”, remarcó.

A diez años del nacimiento del grito colectivo que exige el fin de los femicidios en Argentina, Ni Una Menos ya no es solo una consigna. Es una demanda social urgente y persistente que, a la luz de los datos, aún sigue más vigente que nunca.



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