El Gobierno busca un tratamiento rápido y “a libro cerrado” en el Senado, cámara de origen elegida estratégicamente, mientras en paralelo se discute el Presupuesto en Diputados. La encargada de articular los votos es la ministra Patricia Bullrich, que parte de una base favorable compuesta por senadores libertarios, aliados del PRO y parte del radicalismo.
Milei rompe el diálogo y lanza una reforma laboral que reaviva el conflicto sindical
Sin embargo, el oficialismo necesita sumar apoyos de bloques provinciales, lo que revaloriza el rol de los gobernadores en la definición final.
En el peronismo y la CGT, el envío del proyecto cayó como una bomba. Dirigentes sindicales reprocharon la falta de avances reales en las negociaciones previas y cuestionaron el discurso oficial que habló de consensos inexistentes. Frente a un Senado donde el PJ ya no tiene poder de bloqueo propio, la estrategia ahora apunta a presionar a los gobernadores y a generar divisiones en la UCR.

La central obrera anunció una movilización a Plaza de Mayo como primera demostración de fuerza, con el objetivo de visibilizar el rechazo social a la reforma y sumar apoyos de otros sectores afectados por políticas de ajuste, como jubilados, universitarios y colectivos vinculados a la discapacidad. La protesta coincidiría con las reuniones de comisión en la Cámara alta.
El debate se da en un contexto económico y social sensible. Distintos sondeos de opinión muestran que el desempleo comenzó a liderar las preocupaciones sociales, por encima de la inflación y la pobreza. A esto se suma una aceleración en el costo de vida, especialmente en alimentos, y un escenario financiero complejo de cara a los vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027.

Aunque el oficialismo confía en lograr la media sanción antes de fin de año, la aprobación definitiva quedaría para febrero. Para Milei, la reforma laboral se convirtió en una prueba de fuego política: busca consolidar su programa de fondo antes de que se desgaste el capital electoral, mientras enfrenta una creciente resistencia sindical, tensiones con las provincias y un humor social cada vez más atento al empleo y la economía cotidiana.



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