Mechones de Vida, pelucas solidarias, cerró el año con un balance más que positivo, marcado por la participación en una capacitación nacional realizada en San Luis, donde referentes de distintas provincias compartieron experiencias y nuevas técnicas para la confección de pelucas oncológicas.
Mechones de Vida se capacitó en San Luis
Durante dos jornadas de trabajo intensivo, 32 bancos de todo el país intercambiaron saberes en modalidad taller, desde la confección de cortinas de cabello hasta técnicas avanzadas como el remolino central y el uso de piel sintética, pensadas para personas con alopecia o pacientes con quemaduras.
“Fue un viaje súper enriquecedor. Aprendimos muchísimo y confirmamos que todo lo que hacemos es solidario y de corazón”, expresaron desde el grupo, destacando el espíritu colaborativo que atraviesa a la red nacional de bancos de pelucas.

En estos tres años de trabajo, el equipo ya entregó más de 400 pelucas, de las cuales más de 100 fueron confeccionadas durante 2025, cada una con un valor estimado en el mercado de entre un millón y un millón doscientos mil pesos, lo que dimensiona el impacto social del proyecto.
La experiencia también dejó en evidencia la necesidad de seguir formándose. “Nos dimos cuenta de que estábamos muy atrasadas en algunas técnicas, pero aun así llegamos a muchísimas pacientes que nos necesitaban”, señalaron, valorando el camino recorrido y el desafío de mejorar.
Entre los principales objetivos para el próximo año se encuentra la incorporación de una máquina de coser industrial, indispensable para aplicar los nuevos métodos aprendidos. Las máquinas domésticas no resisten el volumen de cabello ni la precisión que requieren las técnicas actuales.

Además, proyectan implementar nuevos tipos de gorros, que demandan menos material y permiten abaratar costos, y avanzar en soluciones para personas con alopecia.
El grupo funciona en un espacio cedido por la parroquia Santa Rita, aunque por las altas temperaturas y la imposibilidad de usar ventiladores mientras trabajan con cabello, decidieron hacer una pausa hasta febrero o marzo. “Ahora muchas pacientes nos están llamando, pero también tenemos que cuidar la salud”, explicaron.
En el cierre del año, no faltaron los agradecimientos a la comunidad que colaboró para hacer posible el viaje y al acompañamiento constante recibido. “La respuesta siempre fue inmediata. Eso nos da fuerzas para seguir”, destacaron.
De cara al 2026, el deseo es claro: más salud, menos casos de cáncer y la energía necesaria para continuar ayudando. “Ojalá podamos seguir estando para quienes más lo necesitan”, resumieron.
Con compromiso, solidaridad y nuevos desafíos por delante, el Banco de Pelucas se prepara para un nuevo año con el objetivo de seguir transformando cabello en esperanza.



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