Los resultados de las Pruebas Aprender 2024 exponen un alarmante desempeño en Matemática en los últimos años del secundario. Mientras en Lengua el 58% alcanzó niveles satisfactorios, en Matemática la mayoría quedó por debajo del nivel básico.
El Ministerio de Capital Humano dio a conocer los resultados de las Pruebas Aprender Secundaria 2024 y los datos son preocupantes: solo el 14,2% de los estudiantes de 5º y 6º año alcanzó un nivel satisfactorio en Matemática. En contraste, en Lengua, ese porcentaje asciende al 58%, según los últimos obtenidos.
La evaluación, realizada el 24 de octubre de 2024, incluyó a 379.050 estudiantes de todo el país y alcanzó al 96,6% de las escuelas secundarias. Los resultados indican que un 54,6% de los alumnos está por debajo del nivel básico en Matemática, y apenas un 31,2% alcanza el nivel básico.
Carlos Torrendell, secretario de Educación nacional, sostuvo que el bajo rendimiento en Matemática debe abordarse de forma integral. “La matemática es una lengua con alto nivel de abstracción, y su enseñanza requiere una formación sólida en docentes y estudiantes”, explicó.
Además, desde la prueba de 2022 no se registran estudiantes en el nivel avanzado de Matemática, lo que refleja un deterioro sostenido desde el operativo ONE 2013.

Evaluar no alcanza: hace falta actuar
Torrendell remarcó que las evaluaciones deben ser herramientas para transformar la enseñanza. “Como un chequeo médico, no sirven si no se actúa sobre los resultados. Las escuelas tendrán sus datos desagregados para diseñar estrategias concretas”, dijo.
María Cortelezzi, de la Subsecretaría de Información y Evaluación Educativa, destacó que Aprender tiene más de 30 años de historia y que su continuidad permite observar la evolución del sistema educativo.
Factores que condicionan el aprendizaje
El informe también revela una fuerte correlación entre el desempeño académico y factores estructurales como el nivel socioeconómico, las trayectorias escolares y los hábitos de estudio.
Florencia Sourrouille, de la Dirección Nacional de Análisis Estratégico de Datos, advirtió que “la calidad de la oferta educativa en los sectores más bajos es clave”. Los estudiantes sin repitencias ni sobreedad y aquellos que estudiaron más de cinco horas por semana tuvieron mejores resultados, aunque no lograron equiparar a los sectores más favorecidos.
Más participación, menos implicación
Pese a los resultados, la participación fue alta: el 70,2% de los estudiantes habilitados realizó la prueba. Solo el 2,9% estuvo presente sin participar y las respuestas aberrantes bajaron al 1,5%, un indicio de mayor compromiso respecto a años anteriores.
Tres ejes: alfabetización, matemática e IA
El gobierno apuesta a fortalecer tres pilares educativos: alfabetización, Matemática e inteligencia artificial (IA). “La IA es clave para analizar datos, pero debe usarse con base humanista”, señaló Torrendell.
El informe también advierte sobre el uso problemático de la tecnología: el 20% de los adolescentes admite participar en apuestas online y muchos no cuentan con supervisión adulta ni regulan sus tiempos frente a pantallas.

Reformar la secundaria: una urgencia impostergable
Con una matrícula que creció en más de 100.000 estudiantes entre 2016 y 2024, el sistema educativo argentino logró avances en términos de inclusión, pero no en la calidad ni en la equidad de los aprendizajes. Los resultados de las Pruebas Aprender 2024 reafirman una tendencia preocupante: más estudiantes permanecen en el sistema, pero sin alcanzar los niveles básicos de conocimiento, especialmente en Matemática.
Según especialistas del Ministerio de Capital Humano, el modelo actual de secundaria está desactualizado y fragmentado. Está estructurado en horarios rígidos, asignaturas aisladas y escasos espacios de acompañamiento personalizado. Esta configuración perjudica especialmente a estudiantes que enfrentan contextos socioeconómicos adversos y que no cuentan con apoyo académico fuera del aula.
Carlos Torrendell, secretario de Educación nacional, afirmó: “el problema no es solo de contenidos, sino también de estructura. Hay que rediseñar la secundaria para que permita trayectorias reales, significativas y personalizadas. De lo contrario, seguimos generando exclusión silenciosa”.

La propuesta de reforma contempla varias líneas de acción:
Organización flexible del tiempo escolar, con bloques interdisciplinarios y menos fragmentación por materia.
Tutorías y acompañamiento personalizado, para sostener a los estudiantes que presentan dificultades.
Espacios para estudio autónomo y trabajo en proyectos, que fomenten habilidades del siglo XXI como la resolución de problemas, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.
Formación docente continua, con foco en metodologías activas, nuevas tecnologías y evaluación formativa.

Además, desde la Dirección Nacional de Evaluación de los Aprendizajes se impulsa una articulación entre nivel secundario y formación superior o técnico-profesional, de modo que la escuela deje de ser un lugar de paso y se transforme en un espacio de construcción real de futuro.
La advertencia está planteada: con políticas activas, compromiso docente, innovación estructural e información precisa, revertir la tendencia aún es posible. Pero se necesita decisión política, inversión sostenida y una visión compartida de la escuela que queremos construir para las próximas generaciones.




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