Las fiestas de fin de año representan un desafío para quienes intentan mantener una rutina de entrenamiento regular. Las reuniones familiares, las comidas abundantes, el consumo de bebidas alcohólicas y la reducción de las horas de descanso generan un quiebre en los hábitos cotidianos, desplazando al ejercicio físico a un segundo plano.
F de fiestas de fin de año: cómo sostener la rutina de entrenamiento sin abandonar los hábitos saludables
Según especialistas en actividad física y salud consultados por medios internacionales, durante esta etapa del año se produce una combinación de factores que impactan directamente en la motivación para entrenar: cambios en los horarios, viajes, cierre temporal de gimnasios y un aumento del cansancio general producto del menor descanso y los excesos alimentarios.

La especialista en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Noelia Belando, explicó que el contexto social propio de las fiestas prioriza la convivencia y el tiempo compartido, lo que suele relegar el espacio destinado al entrenamiento. A esto se suma la percepción de que entrenar “cuesta más” en estas fechas, lo que favorece la postergación o el abandono momentáneo de la actividad física.
Sin embargo, los expertos coinciden en que no es necesario sostener rutinas exigentes para preservar los beneficios del movimiento. Grace Wade, especialista en salud pública y nutrición, destacó la importancia de adoptar una mirada flexible: optar por entrenamientos más breves, dividir la actividad en bloques cortos o elegir ejercicios de alta eficiencia permite mantenerse activo aun en jornadas atravesadas por compromisos sociales.

Otra de las recomendaciones clave es integrar el ejercicio a los encuentros familiares o con amigos. Caminatas al aire libre, paseos en bicicleta, partidos recreativos o circuitos sencillos de movimiento no solo contribuyen al bienestar físico, sino que también fortalecen el equilibrio emocional y el vínculo social, ofreciendo una alternativa saludable a las reuniones centradas exclusivamente en la comida.
La evidencia científica respalda que sostener cierta regularidad aunque sea mínima en la actividad física durante las fiestas resulta beneficioso para la salud. Realizar ejercicio dos o tres veces por semana, establecer días y horarios concretos, aunque diferentes a los habituales, y aprovechar cualquier momento disponible para moverse son estrategias eficaces para evitar el abandono total de los hábitos saludables.

De este modo, las fiestas de fin de año no necesariamente deben ser sinónimo de sedentarismo. Con planificación, flexibilidad y objetivos realistas, es posible cuidar el cuerpo y la salud sin renunciar al disfrute que caracteriza esta etapa del año.



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