En un emotivo encuentro en los estudios de RadioUp en el programa “Todas las Voces”, los hermanos Augusto Eulogio Pérez y Oscar Alfred Pérez, veteranos de la Guerra de Malvinas, compartieron sus vivencias y reflexiones sobre el conflicto, la camaradería, el dolor y la persistente lucha por mantener viva la memoria de la gesta.
Oscar Pérez, quien se embarcó con el Regimiento 25, relató el sorprendente reencuentro con su hermano Augusto en las islas. “Un día salgo del lugar a donde yo estaba acantonado y veo un un chico joven. Le digo, ‘Disculpe, cabo.’… Yo tengo mi hermano así así así. Augusto Eulogio Pérez. Sí, me dice, ‘Está en el aeropuerto.’ ‘Acá.’, le digo. Sí, acá.” Este encuentro fortuito, en medio del caos de la guerra, marcó un momento de profunda conexión familiar.

Ambos hermanos recordaron momentos clave del conflicto. Oscar mencionó la primera noticia del 2 de abril a las 5:30 de la mañana, cuando se les informó que “tropas argentinas habían tomado nuevamente nuestras islas”. También destacó el embarque el 11 de abril con rumbo a Malvinas y la llegada al aeropuerto de Malvinas, donde el padre Vicente Martínez Torrens fue el primero en desembarcar y besar la tierra, expresando: “Esta misión no la cumple cualquiera. Nosotros fuimos designados y por algo vinimos acá.”
El primer ataque, el 1 de mayo a las 5:20 de la mañana, fue vívidamente descrito por Oscar. En ese momento, con 19 años, estaba entregando la guardia. Recordó cómo una pequeña radio que sintonizaba Radio Carve de Uruguay, había anunciado, citando a la BBC de Londres, que los ingleses atacarían Puerto Argentino antes de las 5 de la mañana. A pesar de las risas iniciales, el ataque se produjo. “Cuando se siente el ruido de un avión… Prenden un reflector y empiezan a caer cosas hasta el primer momento que nos dimos cuenta que eran las bombas.”

Augusto, de 25 años en ese entonces, compartió uno de los momentos más difíciles: la rendición. “Lo peor que es para un soldado entregar el armamento de uno. Lo más triste, lo más doloroso.” Ambos hermanos estaban en las islas durante la rendición, Oscar en Puerto Howard y Augusto en Puerto Argentino.
La conversación también abordó la percepción actual de la gesta de Malvinas en la sociedad. Oscar expresó su preocupación: “Yo creo que es verdad eso. Porque no se siente nada por parte de las autoridades provinciales en organizar algo para los soldados que tuvimos en la Argentina.” Augusto añadió que el verdadero patriotismo se siente al pasar el río Colorado, donde la gente “sí vivieron la guerra con nosotros. Vivieron cuando nos fuimos y mucho más cuando volvimos.”
Un relato conmovedor de Oscar fue el del rosario fosforescente que el padre Vicente les había dado. En una ocasión, el rosario dejó de brillar, y a los cinco minutos se escuchó el fuego de las fragatas. Después de 15 o 20 minutos de bombardeo, el rosario volvió a brillar y el fuego cesó. Este evento, que presenciaron solo cuatro soldados, fue interpretado por su capitán como “algo divino”.
Los hermanos Pérez enfatizaron la importancia de mantener viva la llama del patriotismo. Augusto señaló que, a pesar de la desmovilización en los años 80 y la posterior caída en el olvido, las charlas en escuelas y entrevistas son cruciales para retomar el camino del patriotismo y recordar que los 649 caídos “no murieron por morir. Murieron por una causa justa.”
La entrevista concluyó con una reflexión sobre el honor y el sacrificio, y la necesidad de que la sociedad valore la gesta de Malvinas como un emblema que une a la nación, en un contexto donde, lamentablemente, “no todo vale” en la banalización de un tema tan sensible.



//



