En la sede de la Asociación Médica Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, durante un encuentro del Think Tank de Inteligencia Artificial en Salud realizado este 10 de mayo de 2026, especialistas del ámbito médico, académico, regulatorio y tecnológico definieron lineamientos para la incorporación ética de la inteligencia artificial en el sistema sanitario argentino. La iniciativa, impulsada junto a la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial y con participación de la Universidad Austral, buscó establecer un marco común para el uso responsable de estas tecnologías, con foco en la seguridad jurídica, la gestión de datos y la complementariedad entre humanos y sistemas automatizados.
El consenso alcanzado remarcó que la inteligencia artificial no debe reemplazar al profesional de la salud, sino funcionar como una herramienta de apoyo para mejorar diagnósticos, agilizar procesos y ampliar capacidades médicas bajo estrictos estándares de control y supervisión.
Un debate clave sobre el futuro de la salud digital
La apertura del encuentro estuvo a cargo de autoridades de la Asociación Médica Argentina y de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial, quienes coincidieron en la necesidad de acelerar la creación de marcos normativos que regulen el uso de la inteligencia artificial en la práctica clínica.
Desde la conducción médica se advirtió sobre los riesgos de aplicar estas herramientas sin formación adecuada, subrayando la importancia de proteger la relación médico-paciente y garantizar la seguridad jurídica del acto médico.
En paralelo, especialistas del sector tecnológico defendieron una visión de integración: la inteligencia artificial permitiría optimizar el análisis de grandes volúmenes de datos, liberando tiempo médico para tareas de mayor complejidad humana, como la interpretación clínica y la atención personalizada.
Ciencia, regulación y academia en un mismo espacio
El encuentro reunió a investigadores del CONICET, docentes de la Universidad Austral, profesionales del Hospital Italiano de Buenos Aires y representantes de organismos regulatorios como la ANMAT y el Ministerio de Salud de la Nación.
Desde el plano académico se remarcó la necesidad de avanzar hacia políticas de interoperabilidad real entre sistemas de salud, con estándares que permitan integrar datos de hospitales, obras sociales y sistemas públicos sin comprometer la privacidad ni la soberanía informacional.
También se alertó sobre un problema estructural: los modelos actuales de inteligencia artificial han sido entrenados en contextos extranjeros, lo que puede generar sesgos al aplicarse en poblaciones latinoamericanas.
Datos, sesgos y el desafío de la infraestructura
Uno de los ejes centrales del debate fue la gestión de datos como recurso estratégico. Los especialistas coincidieron en que la calidad, trazabilidad y gobernanza de la información son condiciones indispensables para el desarrollo de sistemas confiables.
Se destacó además que gran parte de las enfermedades críticas en la región —como cáncer, diabetes y patologías cardiovasculares— continúan detectándose en etapas avanzadas, lo que abre una oportunidad para que la inteligencia artificial contribuya a mejorar la detección temprana.
En ese sentido, se planteó la necesidad de adoptar estándares internacionales de buenas prácticas en datos, junto con marcos éticos alineados con recomendaciones globales como las de organismos multilaterales.
Hacia una hoja de ruta común
El encuentro concluyó con la propuesta de consolidar un espacio permanente de articulación entre ciencia, medicina y tecnología, orientado a definir estándares propios para el uso responsable de inteligencia artificial en salud.
La meta central es construir un sistema donde la innovación tecnológica no sustituya el criterio clínico, sino que lo potencie, con el paciente como eje central y la evidencia científica como base de toda implementación.
El consenso general dejó planteada una dirección clara: la inteligencia artificial ya forma parte del presente sanitario argentino, pero su desarrollo futuro dependerá de la capacidad institucional para regularla, integrarla y orientarla hacia el beneficio colectivo.



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