La inflación en alimentos volvió a mostrar un repunte durante septiembre y encendió las alertas en los hogares argentinos. Según el último relevamiento de la consultora LCG, los precios del sector registraron una suba promedio del 1,4% mensual, aunque la primera semana de octubre reflejó un leve retroceso del 0,4%, debido a la caída puntual de algunos productos.
El incremento se dio en medio de la devaluación del peso, los ajustes de precios que suelen producirse al inicio de cada mes y un consumo que continúa débil, lo que modera en parte la transferencia de los aumentos al consumidor final.

Entre los rubros que más presionaron sobre el índice destacaron los azúcares, miel, dulces y cacao, con un aumento del 3,6%, seguidos por panificación, cereales y pastas, que subieron 3,2%, y condimentos y alimentos varios, con un avance del 2,9%.
En contrapartida, algunos productos básicos mostraron descensos durante el período analizado de la inflación:
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Aceites y bebidas/infusiones para el hogar: –2,3%
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Frutas: –2,2%
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Verduras: –1,7%
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Lácteos y huevos: –1,3%
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Carnes: –0,7%
El informe sobre la inflación acumulado del último mes posicionó a las frutas como el rubro con mayor aumento, con un 5,6%, seguido por azúcares, miel, dulces y cacao (3,8%), aceites (3,7%), panificados y cereales (2,6%) y bebidas e infusiones (2,4%). En cambio, las carnes apenas mostraron una variación positiva del 0,1%, mientras que las verduras fueron el único rubro con caída mensual, con –2,6%.
El comportamiento dispar de los precios refleja las tensiones que atraviesa el mercado alimentario en un contexto de volatilidad cambiaria y consumo retraído. Los analistas advierten que, si bien algunos productos retrocedieron, la tendencia general sigue marcada por las presiones inflacionarias que afectan el poder adquisitivo de los hogares.
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