El crecimiento de la actividad económica durante la gestión de Javier Milei no se tradujo de manera generalizada en una mayor cantidad de puestos de trabajo. Según un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), ocho de los diez sectores que más crecieron desde noviembre de 2023 tuvieron una evolución negativa en materia de empleo, debido a que las actividades con mayor expansión tienen una capacidad limitada para generar trabajo registrado.
El contraste se observa especialmente en los sectores que concentran mayor cantidad de trabajadores. La industria manufacturera acumuló una caída del 8% en su nivel de actividad y perdió más de 80.000 empleos registrados desde noviembre de 2023, con dieciocho meses consecutivos de retroceso. De acuerdo con el informe, esta actividad concentra casi la mitad de la destrucción total de empleo asalariado registrado.
El comercio, por su parte, acumuló una contracción del 4% y redujo su dotación de trabajadores 1,9% interanual. Junto con la industria y la construcción, se encuentra entre las ramas que concentran una mayor proporción del empleo privado y que, al mismo tiempo, registraron pérdidas durante el período analizado.
El escenario general también refleja esta diferencia entre crecimiento económico y empleo. El empleo privado registrado cayó 1,5% interanual en marzo de 2026, lo que representa unos 96.700 puestos menos, y acumula una reducción de 329.667 trabajadores registrados desde noviembre de 2023. En el mismo período, el EMAE registró un crecimiento acumulado del 5,6%.
El estudio señala que las actividades que presentaron una mayor expansión fueron principalmente aquellas vinculadas con los recursos naturales, las exportaciones y determinados servicios, pero su peso dentro del mercado laboral es menor.
La actividad agropecuaria acumuló una recuperación del 40%, impulsada en buena medida por la comparación con el impacto de la sequía de 2023. Sin embargo, incorporó apenas 1.700 puestos de trabajo interanuales y representa el 5,2% del empleo privado registrado.
La minería también mostró una fuerte expansión, aunque sin reflejarla en la cantidad de trabajadores. La explotación minera fue la rama con mayor crecimiento relativo y, pese a ello, perdió 5.200 empleos registrados durante el último año.
En conjunto, el agro y la minería registraron un saldo neto negativo de 3.500 puestos de trabajo en los últimos doce meses, aun cuando ambas actividades mostraron una evolución positiva en sus niveles de producción.
Entre las ramas con mayor crecimiento acumulado también aparecen la intermediación financiera, con una expansión del 19%, y minas y canteras, con un 16%. El informe vincula su evolución con la estabilización macroeconómica y el crecimiento de actividades orientadas a la exportación.
Los hoteles y restaurantes también presentaron una evolución positiva, con un crecimiento acumulado del 13%, asociado a la recuperación del turismo y de determinados segmentos de servicios.
En sentido contrario, la industria manufacturera continúa condicionada por la debilidad de la demanda interna y los cambios en la estructura de costos, mientras que el comercio mantiene una evolución negativa vinculada con el menor dinamismo del consumo privado.
El informe de la UBA plantea así una diferencia entre la expansión de la actividad y su capacidad para generar empleo: los sectores que más crecieron durante el período no son necesariamente los que concentran mayor cantidad de trabajadores registrados. Mientras las actividades vinculadas con recursos naturales y exportaciones muestran mayores niveles de dinamismo, industria, comercio y construcción continúan rezagados y concentran buena parte de la pérdida de empleo privado registrado.







