“La verdad que lo barato sale caro. Puede llegar a ser muy, muy caro en este caso”, advirtió Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la Cámara Argentina de la Industria de Juguetes (CAIJ), en el programa Arriba la radio por Radio Up. Según estimaciones de la Cámara, “el 30% del mercado argentino de juguetes está explicado por maniobras desleales de comercio”.
¿A qué se refiere con eso? “Subfacturar el producto para pagar menos impuestos y derechos de importación. Productos de muy baja calidad, poco contenido de plástico, que no ingresan con los correspondientes certificados de seguridad. Y también por contrabando, obviamente”, detalló.

Juguetes peligrosos para la salud de niños y niñas
Además de la competencia desleal, el directivo fue enfático sobre los riesgos sanitarios de los juguetes ilegales: “Pueden contener partes pequeñas que provoquen asfixia. Los chicos se los llevan a la boca y pueden migrar metales pesados como plomo o cadmio en las pinturas, o los plastificantes”.
Uno de los elementos más peligrosos son las pilas botón: “En los importados, los compartimientos no están bien asegurados. Si se tragan una pila botón, es el terror de las guardias pediátricas. A las dos horas pueden llegar a perforar los tejidos del sistema digestivo”.

Falta de controles en juguetes y recursos limitados
Benítez advirtió que actualmente los certificados de seguridad no se verifican en Aduana, sino recién cuando el producto ya está en circulación: “Ahí hay una ventanita en la cual pueden filtrarse juguetes peligrosos”.
Agregó que Argentina tiene un territorio extenso y recursos de fiscalización escasos: “Estamos muy preocupados. Hacemos operativos con policías y fiscalías, porque poner un producto peligroso al alcance del público está penado por el artículo 201 del Código Penal”.

Fronteras, redes sociales y el mercado informal
Respecto a las zonas más críticas, afirmó: “Todo lo que es zona de frontera puede tener filtraciones. No solamente Misiones, también la Aduana de Buenos Aires recibe mucho producto de contrabando. Es un problema estructural, no coyuntural”.
También alertó sobre la venta ilegal en redes: “Estamos conformando un Observatorio de la Seguridad del Juguete. Hoy hay más facilidad para importar y se venden productos inseguros en redes sociales o grupos de compra-venta”.
Finalmente, Benítez fue claro: “Siempre hacemos énfasis en que se adquieran juguetes certificados, en comercios habilitados. La norma técnica de seguridad debe cumplirse. En nuestro laboratorio —que funciona desde hace 20 años— hacemos los ensayos que verifican esa seguridad”.



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