La búsqueda de la corona provincial despierta un enorme interés en quienes se describen como actores políticos y asumen tener las herramientas y habilidades suficientes para armar un gobierno de "notables e ilustres", capaces de encauzar las angustias y anhelos de los más de un millón de misioneros.
En esta carrera, algunos dicen que el oficialismo actual se disfraza, que son lo mismo y tantas cosas más. Por su parte, la oposición al gobierno provincial —que a estas alturas serian casi todos, dado que el frente que llevó al gobierno al oficialismo ya no existe como tal— también navega en la confusión. De manera que todo aquel que se autodefina oficialista hoy incurre en un error; pero quien se defina estrictamente opositor, también. El oficialismo de las últimas elecciones ya no existe en los hechos y esta transición aún no ha cerrado filas sobre con quiénes desea jugar de cara al 2027.
Sin embargo, para quienes se preguntan quién es quién, no está de más hacer un repaso del tablero provincial que, al menos hasta la última sesión en la Cámara de Diputados, parecía más o menos claro en correspondencia con el último turno electoral.

Las mil caras de la oposición en el escenario político
Repasemos cómo se viene desarrollando el escenario:
- La oposición swinger: Encabezada por el Partido Agrario, traza límites sobre con quién sí y con quién no iría, siempre a la espera de la decisión que tome Sergio Massa. En este enclave, su realidad no solo lo ubica en un plano netamente kirchnerista, sino que impide definirlo —como en otros tiempos— como un actor que pretenda consolidar una alternativa propia para conquistar el trono de La Rosadita provincial.
- La oposición sui géneris: Es aquella que desembarcó en las últimas elecciones de la mano de Ramón Amarilla, pero que aún no ha podido tomar un eje relevante para hablarle al conjunto de los misioneros. Si bien la situación de los trabajadores estatales es una prioridad, ningún espacio pretende esquematizar su propuesta electoral únicamente en atender a esa franja.
- La oposición de reserva: En realidad son aquellos que anuncian estar en contra del gobierno, pero están esperando el llamado para formar parte del "nuevo oficialismo" de la mano del Gobernador. El radicalismo y el peronismo —históricas lanzas de la construcción social— han dejado en el recuerdo de Alfonsín y Perón sus más altos valores de militancia, haciendo que la lucha por los problemas actuales no tenga oportunidad de ser debatida por fuera de sus propias limitaciones.
- Los oficialistas y opositores a la vez: En la ambigüedad de quiénes son, bajo el manto de sospecha que emerge de sus dirigentes y ante la falta de respuestas reales por parte del gobierno nacional, La Libertad Avanza asume contar con todas las cualidades para conducir la provincia. A veces uno se pregunta si serán las mismas cualidades con las que cuenta el presidente Javier Milei.

El oficialismo en encrucijada y los actores pendientes
Finalmente nos queda el actual oficialismo, que a medida que se acerca el final de año ha ido demostrando —luego del gran caos y la confusión inicial— que pretende tener un rumbo. Actualmente, ese camino está siendo conducido por la incertidumbre y la volatilidad, no como una estrategia política deliberada, sino por las dificultades que encuentra el Gobernador al ver que quienes respondían al pasado (y se pensaba que allí se quedarían) hoy golpean la puerta con cantos de sirena y un cúmulo de pedidos que asfixian el espacio para lo nuevo.
En este engranaje quedan relegados los jóvenes que participan en política y que todavía no han tenido la oportunidad de gestionar, siendo en muchas ocasiones corridos por las figuras de siempre que se aferran a estructuras agotadas y que ya deberían replegarse a los cuarteles de invierno. Superando esas inercias y vicios es como verdaderamente puede germinar la construcción de un nuevo gobierno que mire de frente a los misioneros.
Esta somera descripción del escenario local aún debe esperar por las definiciones del espacio del intendente de Posadas, Lalo Stelatto, los NEO y el insípido Partido Libertario misionero, que repitiendo viejas maniobras sigue en la queja por la banca que no le fue asignada y por el concejal perdido en la capital por falta de futuro partidario.
Suponer que este pequeño desglose será definitivo nublaría la mirada de los misioneros. Hay que permanecer en alerta: en cualquier momento comenzará la presentación de frentes electorales que surgirán con raros cruzamientos y una fuerte esencia de "sálvese quien pueda". El pueblo misionero deberá elegir si permanece simplemente como observador o decide jugar y luchar por su propia representatividad.
Porque, en definitiva, el problema no es quién lleva la máscara ni quién se queda con la corona provincial. El verdadero desafío es que, detrás de cada máscara, todavía exista una idea de provincia, una vocación de servicio y una razón para hacer política.
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