La ANSES confirmó un aumento del 2,9% en las jubilaciones y pensiones para abril de 2026, en línea con la inflación registrada en febrero. La medida impacta directamente en los haberes mínimos, que junto al bono extraordinario alcanzarán un monto superior a los $450 mil.
Con la actualización, la jubilación mínima pasa a $380.319,31, y al sumarse el refuerzo de $70.000, el ingreso total se ubica en $450.319,31. Sin embargo, uno de los puntos centrales del esquema es que el bono no se actualiza, por lo que pierde peso frente a la evolución de los precios.
En ese sentido, si bien la movilidad permite ajustar los haberes mes a mes, el ingreso final de los sectores más vulnerables sigue dependiendo de un complemento congelado, lo que genera una brecha en términos reales.

La suba también alcanza a otras prestaciones. La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se eleva a $304.255,44, llegando a $374.255,44 con bono, mientras que las Pensiones No Contributivas pasan a $266.223,52, con un total de $336.223,52 incluyendo el refuerzo. En tanto, la pensión para madres de siete hijos queda equiparada a la mínima, alcanzando también los $450.319,31.
Por otro lado, la jubilación máxima asciende a $2.559.188,81, aunque en este caso no recibe ningún bono adicional, lo que refleja la lógica del sistema actual: la movilidad impacta sobre todos los haberes, pero los refuerzos están focalizados en los ingresos más bajos.
En paralelo, ANSES difundió el calendario de pagos de abril, que comenzará el día 10 para jubilaciones mínimas y pensiones, y se extenderá hasta el 30 del mes para quienes perciben haberes superiores.
De esta manera, el nuevo esquema vuelve a poner en debate el equilibrio entre actualización por inflación y políticas de refuerzo, en un contexto donde los jubilados siguen atentos a la evolución de sus ingresos frente al costo de vida.



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