El Club Jorge Gibson Brown de Posadas celebra este 16 de marzo sus 110 años de vida institucional, consolidándose como una de las entidades deportivas más emblemáticas de Misiones, no solo por su trayectoria futbolística sino también por su fuerte arraigo social en el barrio Villa Urquiza.
La historia del club se remonta a 1916, cuando un grupo de jóvenes menores de 18 años decidió conformar un equipo de fútbol tras reunirse en la actual plaza San Martín. Con Honorio Silva como primer presidente, eligieron llevar el nombre de Jorge Gibson Brown, destacado futbolista de Alumni y de la Selección argentina, marcando desde sus inicios una identidad ligada al deporte nacional.
Un protagonista del fútbol misionero
A lo largo de más de un siglo, Brown se convirtió en actor central del desarrollo del fútbol en la provincia. En 1920 fue parte de la fundación de la Liga Posadeña de Fútbol, un hito clave para la organización de la actividad en la región.
El crecimiento institucional se consolidó con la inauguración de su estadio en 1937, lo que le permitió afianzarse como escenario deportivo y punto de encuentro para la comunidad.

En lo estrictamente deportivo, el club cosechó logros importantes, entre ellos el histórico campeonato de 1945, el torneo Apertura 2012 y la Copa Posadeña 2017, títulos que forman parte de su rica tradición competitiva.
Identidad, comunidad y pertenencia
Más allá de los resultados, el “verdirrojo” construyó una identidad profundamente ligada a lo social, siendo durante décadas un espacio de contención, formación y encuentro para generaciones de vecinos.
Dirigentes, jugadores y colaboradores fueron moldeando una cultura institucional basada en el sentido de pertenencia, que trasciende lo deportivo y posiciona al club como referente barrial y símbolo del fútbol posadeño.

Un legado que se proyecta
Al cumplirse 110 años de su fundación, Jorge Gibson Brown reafirma su vigencia dentro del deporte misionero, sosteniendo su rol como semillero de futbolistas y espacio comunitario.
El aniversario no solo invita a repasar su historia, sino también a proyectar el futuro de una institución que sigue siendo parte activa de la identidad de Posadas, manteniendo viva la pasión y el compromiso que le dieron origen.
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