La Doctora en Ciencias Biológicas Carolina Labaroni celebró una noticia largamente esperada, su ingreso como investigadora asistente a la carrera del Conicet, convirtiéndose en planta permanente a partir del 1° de diciembre: ‘’hace dos años concursé para ingresar a planta permanente del CONICET como investigadora asistente y gané el concurso, pero llegó Milei. Entonces, mis papeles aprobados quedaron estancados’’, relató en exclusiva para Radio Up.
Labaroni explicó que la carrera científica en Argentina se estructura a través de concursos estrictos y evaluaciones de pares: ‘’primero tenés que estudiar una carrera de grado, después tenés que hacer un posgrado como un doctorado’’.

Tras obtener su beca doctoral del CONICET, realizó su doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Córdoba. Luego siguió desarrollando sus investigaciones con una beca posdoctoral, también financiada por el organismo. Todas las becas del Conicet son ganadas por concurso.
‘’Después del posdoctorado viene el ingreso a carrera del investigador del Conicet volvés a concursar con gente de toda la Argentina e inclusive de otros países’’, explicó.

Aunque su concurso había sido aprobado en 2022, el cambio político frenó el proceso: ‘’la semana pasada me avisaron que iba a ingresar a planta permanente un grupo de aproximadamente 100 investigadores, de un grupo incicial de hace dos años de aproximadamente 600 investigadores. Suerte la mía, entré en ese grupo’’, celebró. ‘’Así que ahora, a partir del primero de diciembre, soy investigadora del CONICET, o sea, soy planta permanente del CONICET’’.
Una publicación científica en revista Q1
La noticia llega acompañada de un logro académico clave: la publicación de un artículo científico producto de su trabajo de investigación doctoral, en la revista Royal Society Open Science, reconocida internacionalmente y categorizada como Q1: ‘’lo que te hace que te puntúen bien en los concursos es que publiques artículos científicos, y que estos sean en revistas internacionales de alto impacto científico, consideradas como Q1’’, explicó.
El artículo presenta resultados de su investigación sobre la diversidad genética del roedor Akon montensis, especie presente en Misiones, Paraguay y Brasil: ‘’yo en mi doctorado estudié la diversidad genética de dos especies de roedores que habitan en Misiones y el trabajo que publiqué ahora hace poco es sobre Acon montensis’’, contó.

Un aporte clave para la conservación y la salud pública
Labaroni explicó que estos estudios permiten evaluar la salud genética de las poblaciones y la efectividad de las reservas naturales: ‘’lo que nos va a dar una idea es de cómo se encuentran esas poblaciones, si están aisladas o conectadas entre sí y si las reservas están cumpliendo su rol’’.
El trabajo también tiene relevancia epidemiológica: ‘’este roedor es hospedador de distintas cepas de Ortho hantavirus que producen la enfermedad del hantavirus por eso es re importante conocer cómo están las poblaciones’’, afirmó.

A nivel regional, los datos muestran un patrón de expansión histórica de la especie: ‘’encontramos un área grande donde las condiciones ambientales fueron favorables y donde aparentemente las poblaciones sufrieron una gran expansión poblacional’’, explicó sobre la zona limítrofe entre Misiones, Paraguay y Brasil.
El ingreso de Carolina Labaroni al CONICET no es solo una conquista personal: es la confirmación de un recorrido construido a fuerza de estudio, concursos exigentes y años de trabajo silencioso en el campo científico. Su incorporación llega en un momento crítico para la ciencia argentina y simboliza, también, la persistencia de quienes creen en la investigación como herramienta de conocimiento y cuidado del territorio.

Con su nueva condición de investigadora asistente y una publicación reciente en una revista internacional de primer nivel, Labaroni abre una etapa marcada por el compromiso con la conservación de la biodiversidad, la salud pública y la generación de evidencia clave para Misiones y la región. Su historia, finalmente, demuestra que incluso en tiempos de incertidumbre, la ciencia sigue abriéndose paso gracias a quienes no bajan los brazos.



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