El barrio Itá Verá, uno de los complejos habitacionales más populosos de Posadas, atraviesa una situación crítica. La inseguridad y el consumo de drogas se convirtieron en una constante que afecta a la vida diaria de sus habitantes, especialmente a los más jóvenes. En un diálogo con Radio Up y La Última Rosca, referentes barriales expresaron su preocupación y describieron el complejo panorama que enfrentan.
Víctor Ferreyra, vecino del barrio, describió la situación como “muy complicada”. A pesar de los esfuerzos, reconoció que la delincuencia y el consumo de estupefacientes son flagelos que golpean con dureza a la comunidad. “Es el tema, digamos, muy complicado. Sí, lo venimos trabajando desde la parte de seguridad con la colaboración de la Policía y diferentes instituciones que están colaborando acá en el barrio”, afirmó.
Ferreyra destacó la presencia y el apoyo de diversas fuerzas de seguridad, entre ellas el jefe regional, la señora Claudia Comunitario, y personal de la motorizada. “Tenemos bastante gente involucrada en lo que es tema de seguridad”, subrayó. Sin embargo, puso el foco en la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva más amplia. Con ese objetivo, mencionó las actividades de contención que se están llevando a cabo en el barrio: “Estamos con escuela de fútbol, clase de taekwondo, un salón que nos prestaron… Tenemos gente que apoya esto y vemos la manera de no solamente trabajar con la seguridad, sino también ver cómo, como barrio, como organización, sacar a estos jóvenes”.
En ese sentido, el vecino criticó la ausencia de un acompañamiento más robusto por parte del Estado. “No hay, digamos, gente trabajando puntualmente o ayudando, ni siquiera acá ni en otros barrios”, sentenció, aludiendo a la falta de políticas de Estado que aborden la problemática en su raíz.

La inseguridad, una situación «muy difícil»
Por su parte, Francisca Benítez, presidente de la comisión vecinal, sumó su visión y confirmó que la situación es difícil, en gran parte porque “a la familia le cuesta involucrarse, ver la situación que realmente pasan los chicos”. Benítez reconoció que no es una tarea sencilla, pero ratificó el compromiso de la comisión para ofrecer alternativas a los jóvenes. «Estamos implementando algunos talleres, como decía Víctor, lo estamos haciendo en el zoom. También con un taller de peluquería y buscando herramientas para que se puedan involucrar los jóvenes principalmente”, explicó.
Al ser consultada sobre el interés de los adolescentes en sumarse a estas actividades, Benítez fue realista. “La verdad que no es fácil. ¿Por qué? Porque viven constantemente con esa situación alrededor o en la misma familia. Entonces es difícil. Muchas veces si el familiar no le ayuda tampoco es fácil», reflexionó. Sus palabras resaltan el desafío de desarticular un círculo vicioso que incluye la falta de oportunidades, la precariedad y el consumo.

Las declaraciones de ambos referentes coinciden en que, si bien la seguridad es un pilar fundamental para contener la situación, la solución a largo plazo debe incluir la participación de las familias y un mayor compromiso por parte de las autoridades para generar espacios de contención y herramientas de desarrollo para los jóvenes.
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