En una nueva señal de su política de desregulación y achicamiento del Estado, el Gobierno nacional oficializó el inicio del proceso de privatización de Energía Argentina S.A. (ENARSA). A través del Decreto 286/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial, se dispuso la separación de sus unidades de negocio como paso previo a su venta total al sector privado.
La medida se enmarca en la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, impulsada por el Ejecutivo, y apunta a mejorar la eficiencia del sistema energético argentino, incentivar la inversión privada y reducir el peso fiscal de empresas públicas consideradas ineficientes.

El Gobierno argumenta que ENARSA ha sido durante años una estructura deficitaria, dependiente de millonarias transferencias del Tesoro Nacional y con bajos niveles de eficacia en la gestión energética. En contraste, confía en que el sector privado aportará mayor inversión, modernización tecnológica y un servicio más competitivo.
Uno de los focos del proceso será el traspaso de las operaciones de transmisión eléctrica, considerada una actividad clave para garantizar el abastecimiento y funcionamiento del sistema energético. El Estado, por su parte, mantendría un rol regulador y de supervisión.
Esta es una de las privatizaciones más relevantes anunciadas hasta ahora por el Gobierno de Javier Milei, en línea con su agenda de reforma estructural del Estado.



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