En una entrevista con el programa Última Rosca, emitido por Radio Up, el investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Juan Ignacio Bonfiglio, analizó los resultados del informe presentado a mediados de 2024 sobre el fenómeno denominado ‘’estrés económico’’, una percepción de deterioro que supera los indicadores tradicionales de pobreza.
Estrés económico: qué revela el nuevo informe de la UCA
Juan Ignacio aclaró desde el inicio que el informe no se refiere a ‘’estrés financiero’’, ni trabaja con datos actuales, sino con una serie histórica que evalúa cómo los hogares experimentan su situación económica.

‘’Nosotros focalizamos en otro fenómeno que es el que llamamos estrés económico como un complemento de las medidas de pobreza centradas exclusivamente en el ingreso’’, explicó.
El estudio revela que, aun cuando muchos hogares no se ubican por debajo de la línea de pobreza, la mayoría declara que sus ingresos ya no alcanzan para sostener los consumos habituales, especialmente entre sectores medios y medios bajos.
‘’Vemos que hay una parte importante de estratos medios que no son pobres, pero sienten que se empobrecieron’’, señaló.
Según Bonfiglio, el cambio en los precios relativos ocurrido en 2024 particularmente en servicios como tarifas, salud y educación golpeó con más fuerza a las clases medias: ‘’estos precios empiezan a impactar de manera más importante en términos relativos sobre los sectores medios’’, remarcó.

La percepción subjetiva de inseguridad económica también se intensifica en hogares con necesidades específicas: familias con niños, adultos mayores o quienes deben afrontar gastos elevados en salud o alquiler.
‘’Hay determinados hogares donde las necesidades no son captadas por las canastas tradicionales’’, sostuvo.
Consultado sobre políticas públicas capaces de reducir la brecha entre pobreza medida por ingresos y percepción de bienestar, Bonfiglio destacó la necesidad de ampliar los indicadores: ‘’más que una medida puntual, es importante incorporar otras dimensiones en la medición de la pobreza que excedan los ingresos’’, señaló, aludiendo al rol de la salud, la educación y la infraestructura como amortiguadores del malestar económico.
Por último, el investigador subrayó que el acceso a alimentación y salud aparece como el principal detonante económico en los hogares: ‘’son estos consumos los que marcan los determinantes del estrés económico, más allá del ingreso’’, concluyó.



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